Durante el romanticismo, se produjo una recuperación, tan idealizada como persistente, del pasado islámico andaluz en distintos ámbitos artísticos: literatura, pintura, arquitectura, fotografía, etc. La nostalgia de un refinado y culto Reino nazarí inspiró buena cantidad de obras pictóricas y novelas, alumbrando una imagen tópica de al-Andalus de la mano de autores de dentro y fuera de España como David Roberts, René de Chateaubriand, Washington Irving, Richard Ford, Alexandre Dumas, José Zorrilla, Manuel Fernández y González, Manuel Gómez Moreno, Jenaro Pérez de Villamil, Mariano Fortuny y Francisco Lameyer, entre muchos otros. Las exposiciones nacionales de Bellas Artes avivaron esta moda y contribuyeron a edificar un mito en el que las mujeres, bellas y en ocasiones sensuales, fueron grandes protagonistas en el interior de harenes recreados de manera exótica. En buena medida, el imaginario colectivo y mitificado que tenemos de al-Andalus se corresponde con esta ensoñación orientalista que llevó a muchos artistas a viajar al norte de África para buscar sus modelos, como fue el caso de Mariano Fortuny y Josep Tapiró.