Columnas

Francisco de Angulo, el inquisidor de Lucena

Andanzas de un jesuita andaluz en el virreinato del Perú

Un jesuita natural de Lucena se convirtió en el gran guardián de la fe católica en los confines más remotos del vasto Imperio español. En 1585, tras un agotador viaje desde Lima, el célebre padre Francisco de Angulo pisó el indómito Tucumán, una diócesis asolada por la pobreza y la extrema indisciplina. Como primer comisario de la Inquisición, este religioso andaluz de carácter templado no solo defendió a los indígenas de los abusos coloniales, sino que combatió con firmeza la corrupción sexual del propio clero. Su riguroso celo burocrático limpió de desórdenes morales este inmenso territorio fronterizo del Nuevo Mundo.

Jaqueline Vassallo
Universidad Nacional de Córdoba/CONICET, Argentina

Corría el 26 de noviembre de 1585 cuando, tras recorrer 500 leguas desde Lima, el jesuita andaluz Francisco de Angulo llegó a Santiago del Estero, sede del obispado y de la provincia del Tucumán, situados al sur el virreinato del Perú, en la actual Argentina. El nuevo destino se hallaba muy lejos de su Lucena natal, conocida como la perla del Sefarad, donde había nacido en 1538. Fue integrante de una numerosa familia formada por Francisco de Angulo y Caisa de Lucena, quienes criaron a sus cinco hijos en una ciudad que por su poder económico y su alta densidad demográfica era la piedra angular y la base sobre la que se sustentaba el Marquesado de Comares. Por tanto, no es casual que Francisco de niño fuese paje del tercer marqués de Comares, Diego IV Fernández de Córdoba, más conocido como “El Africano”. 

Sin embargo, su existencia tomó otra dirección, ya que junto a su hermano Pedro optaron por la vida religiosa y decidieron ser jesuitas, en tiempos en que la nueva orden estaba en expansión y participaba activamente en el Concilio de Trento. Sin salir de su Andalucía natal, ingresó en la Compañía de Jesús en 1558. La vida religiosa lo llevó a Granada, donde hizo su aprobación y luego se dirigió a Córdoba para estudiar Filosofía entre 1559 y 1562. De cara a completar los estudios en Teología, se encaminó a Salamanca donde residió entre los años 1562 y 1566. Luego, tras pasar por Simancas y Soria, hizo sus últimos votos y solicitó en reiteradas oportunidades ser enviado a misionar a Japón –seguramente siguiendo el ejemplo de Francisco Javier–, o a América. Éste sería, finalmente el destino al que fue asignado y donde pasaría el resto de su vida.  

Al poco tiempo, cruzó el Atlántico y en 1581 arribó a Lima, la capital del virreinato del Perú, que había sido gobernada por el virrey Toledo durante más de once años y quien tuvo a su cargo poner en funcionamiento el tribunal de la Inquisición. Por aquel entonces era la más importante posesión española en las Indias, ya que contaba con un extenso territorio que abarcaba desde Panamá hasta el sur de Chile, y del océano Pacífico al Atlántico. La Compañía llevaba establecida en la ciudad de Los Reyes desde 1569, treinta años después que lo hicieran los franciscanos, dominicos, agustinos y mercedarios; desde allí  trabajó en vista a convertirse en la referencia de una iglesia renovada y triunfante y poco a poco fue expandiéndose hacia el sur.

ANGULO EN EL TUCUMÁN. Tras iniciar su largo camino desde Lima, este jesuita hizo un alto en la ciudad de La Plata (hoy Bolivia), un importante centro administrativo, judicial y religioso, donde había presencia jesuítica desde 1572. Allí encontró a Alonso de Barzana, quien había estudiado lenguas indígenas y también se sumó para continuar hacia el Tucumán, junto con Juan Gutiérrez. Ellos conformaron el primer grupo de jesuitas que inició la construcción de poder en la región y en tanto integrantes de una orden que había sido instituida por la Corona y las autoridades obispales para poner en práctica el Concilio de Trento; participaron junto a tantos otros, en los concilios y sínodos en los que promovieron el cumplimiento de la disciplina eclesiástica, la reforma de costumbres y la formación del clero. 

Nacido en Lucena y antiguo paje del marqués de Comares, el jesuita Francisco de Angulo cruzó el océano Atlántico en 1581 para terminar misionando en las lejanas tierras del Tucumán

Planta de la ciudad de Córdoba, siglo XVI. Fuente: Enrique Tandeter (dir.) (2000): Nueva Historia Argentina, La Sociedad Colonial, Tomo 3, Buenos Aires, Sudamericana, p. 167.

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