Columnas
250 Aniversario de la Independencia de Norteamerica

Francisco de Saavedra El estratega olvidado de 1776

Un andaluz decisivo para la victoria norteamericana

Doscientos cincuenta años después de la independencia americana, resurge con nueva luz la figura del hombre que, desde la sombra, sostuvo la ofensiva que cambiaría el curso de la historia: un jovencísimo Francisco de Saavedra (Sevilla, 1746-1819). Mientras los focos se centraban en el general Washington y en las maniobras de las grandes flotas, él convirtió La Habana en el corazón financiero y estratégico de la guerra, reuniendo caudales imposibles, uniendo mandos recelosos y acelerando operaciones decisivas. Su genio logístico permitió que la escuadra francesa actuase con una rapidez inédita y que Yorktown cayera cuando debía caer. Sin su intervención, silenciosa pero fulminante, el desenlace del conflicto habría sido otro. Saavedra fue, en aquel instante crucial, el engranaje oculto que hizo posible la victoria. Una figura trascendental que es importante recordar cuando este año 2026 se conmemora el 250 aniversario de la Independencia Norteamericana.

Manuel Moreno Alonso
Catedrático Emérito de la Universidad de Sevilla

Fueron dos andaluces, Saavedra y su mejor amigo, el malagueño Bernardo de Gálvez (Macharaviaya, 1746) quienes mayor relevancia y protagonismo desempeñaron en el conflicto por parte española. Un asunto que, en el caso de Saavedra, sigue siendo desconocido. Mientras que, en los últimos años, se ha destacado de forma progresiva la participación de Bernardo de Gálvez desde el momento en que hace unos lustros se puso un retrato en el Capitolio de Washington, que ha disparado todo tipo de estudios, publicaciones y congresos. 

En cambio, la participación de Saavedra en las imágenes de la Revolución Americana y de la época formativa de los Estados Unidos en la historiografía española es como si no existiera. Pero el caso es que, coincidiendo con los inicios del proceso de la independencia americana, justo cuando tenía treinta años, Saavedra se convirtió en un personaje clave dentro del ministerio de Indias e incluso, más allá de éste, dentro del propio gobierno. Lo confirma el hecho de que, independientemente de haber redactado los términos de la declaración de guerra a Inglaterra, estuviera al tanto del «plan de operaciones» que se debía adoptar. Su información sobre la guerra fue exhaustiva. Siguió con la mayor atención todos los movimientos que se hicieron en el ministerio de Indias en relación con la guerra con Inglaterra y los futuros Estados Unidos.  Cuando, finalmente España, decidió intervenir después de los primeros momentos de indecisión, fue a él a quien se le encargó «la pronta, eficaz y feliz ejecución del plan de operaciones», es decir, cuando el gobierno español apeló a que «ejerza todos sus talentos y use de sus facultades» para llevar a cabo la labor encomendada. Al tiempo que, con máximo interés, seguía las noticias que llegaban de México tanto de la toma de Charleston por las tropas británicas como de las «inciertas» que se divulgaban sobre Nueva York.

Pero no sólo estuvo al tanto a pie de obra del plan de operaciones españolas, sino del «sistema» propuesto por los franceses que fue el que, finalmente, prevaleció. Plan consistente en unir «íntegramente» las escuadras de ambas naciones y dar un golpe de fuerza «formidable» en territorio norteamericano, con el objetivo fundamental de poner término a la guerra en una sola campaña. Ante lo cual, tras la proclamación de la guerra, la reacción de los británicos no pudo ser mayor, tanto por la sorpresa ante la inesperada declaración por parte española, como por la reunión de tan enormes fuerzas que casi triplicaban las suyas.

John Adams, entonces ministro de los Estados Unidos en París, escribió al ministro de Exteriores francés, Vergennes, que «las ventajas que España ha conseguido en La Florida occidental, y particularmente la última en la Mobila, y la probabilidad de que consiga ganar las dos Floridas, muestran que los ingleses están con una mano perdedora en esta partida».  National Park Foundation, 1784.

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José de Gálvez, todopoderoso ministro de Indias, a cuyas órdenes trabajó Saavedra bajo el lema de que «en la guerra la actividad es el origen del éxito». Apoyó financieramente con decisión a los rebeldes a través de Saavedra. Biblioteca Nacional de España.

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