Columnas
Artistas y promotoras olvidadas

Alejandrinan Gessler, Anselma

El triunfo de una artista gaditana entre Cádiz y París

Magdalena Illán Martín
Universidad de Sevilla

La pintora gaditana Alejandrina Gessler, Anselma, desarrolló una exitosa trayectoria artística durante más de treinta años, a lo largo de los cuales logró numerosos reconocimientos en la escena cultural nacional e internacional, y especialmente en la capital mundial del arte: París. Anselma realizó una prolífica producción pictórica que superó el centenar y medio de obras, destacando en géneros como el retrato y los asuntos mitológicos, así como en temas de realismo social, escenas orientalistas, pintura religiosa y costumbrista. Más allá de lo expuesto, la artista ejerció un relevante papel como pionera en la ejecución de pinturas que el pensamiento patriarcal no consideraba apropiadas para la actividad creativa de las mujeres, como aquellas que tenían grandes dimensiones o las que representaban desnudos. Con ello, Anselma se enfrentó a los estereotipos sexistas contemporáneos y consiguió, además de la valoración de su talento, abrir el camino a las siguientes generaciones de mujeres artistas.

«Unos pocos pudieron admirar, en el estudio de Madame Anselma, su nueva obra, un techo destinado al Ateneo de Madrid […]. Todas las figuras están representadas con un brío y una energía que contrastan maravillosamente con la frialdad habitual de las alegorías. Los tipos, desprovistos de banalidad convencional, poseen una belleza llena de encanto y gracia. Su vitalidad se ve realzada por poses inesperadas, con arabescos armoniosos, cuyo audaz escorzo revela un dominio absoluto de la ciencia. Una paleta cálida y brillante, que recuerda a Delacroix, confiere vigor a esta audaz obra de arte». 

Las palabras que preceden fueron publicadas en París en 1891 y son testimonio del elevado reconocimiento que Anselma alcanzó en la ciudad que era el centro mundial del arte. La calidad de su obra y el espíritu transgresor de su talento la convirtieron en una pintora valorada y respetada por artistas, crítica y público. Pese a ello, su legado continúa siendo en gran medida desconocido, por lo que es necesario estudiarlo, reivindicarlo y difundirlo.

PRIMEROS AÑOS DE ANSELMA ENTRE CÁDIZ Y PARÍS. Alejandrina Aurora Anselma Gessler y Shaw nació en Cádiz el 22 de abril de 1831, en el seno de una familia ilustrada y cosmopolita: su madre, Aurora Shaw de Murphy, tenía antepasados escoceses e irlandeses, y su padre, Alejandro Gessler, era el Cónsul General de Rusia en España. 

Ambos progenitores proporcionaron a su hija una esmerada educación y le transmitieron un profundo amor por el arte. De hecho, en los recuerdos que la artista escribió sobre su infancia, además de referir su «felicísima niñez» en Cádiz y Puerto Real, mencionaba los numerosos viajes que realizó con su familia para visitar los museos de Madrid, París, Londres, Múnich o San Petersburgo, lo que le permitió adquirir un amplio conocimiento sobre la historia del arte.  

En 1853, Alejandrina Gessler contrajo matrimonio con Charles Lacroix, Vicecónsul de Francia en Cádiz, y tres años más tarde la pareja estableció su residencia en París, aunque siempre mantuvo estrechas relaciones con su ciudad natal. Fue en 1861 cuando inició su formación como pintora, animada por su amiga, la también pintora Henriette Browne, y por su marido, quien apoyó de forma incondicional sus ambiciones artísticas. Sus estudios se desarrollaron en los talleres de algunos de los pintores más relevantes, como Chaplin, Gérôme, Lefebvre y Bonnat, quienes ofertaban enseñanzas para mujeres en un momento en el que las instituciones no atendían el aprendizaje de las jóvenes aspirantes a artistas.  

Alejandrina Gessler adoptó como pseudónimo artístico su tercer nombre, Anselma, y se dedicó a su actividad creativa de manera intensa y apasionada: era consciente de que había comenzado su carrera a una edad avanzada y necesitaba —según sus propias palabras— «recobrar el tiempo perdido». 

Su trabajo esforzado y su talento se vieron recompensados con rapidez ya que desde 1864 a 1885 sus obras fueron seleccionadas asiduamente para ser exhibidas en la exposición artística más importante del mundo, el Salón de París. También participó en los certámenes organizados por la pionera Union des Femmes Peintres et Sculpteurs, institución feminista que reclamaba una mayor visibilización y valoración de las artistas, así como en otras importantes exhibiciones, como la Exposición Universal de Viena de 1873.

Henriette Browne, Retrato de Madame Anselma en traje de época de Luis XIV, 1865. Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid. Fotografía: © Carlos Manso.

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Anselma, artista pionera
  • Anselma fue una de las artistas pioneras en la ejecución de pinturas que el pensamiento patriarcal no consideraba apropiadas para la actividad creativa de las mujeres, como las obras de grandes dimensiones y las representaciones del desnudo. Con ello, se enfrentó a los estereotipos sexistas y consiguió, además de la valoración de su talento, abrir el camino a las siguientes generaciones de mujeres artistas.

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