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AL SUR DEL SUR, LOS ANDALUCES EN LA HISTORIA

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Andalucía es hoy una tierra abierta al Mundo. Aquí se acoge al forastero. Aquí existen las condiciones para emprender. Aquí se construye el futuro; exactamente igual que se hace en otras partes de España y el Mundo. En Andalucía se progresa. ¿Qué lo hace posible? Los andaluces, naturalmente, y algo fundamental: nuestro pasado. Si realizamos un repaso rápido a la historia de lo que hoy es Andalucía nos toparemos con momentos álgidos y también con periodos difíciles; pero más allá de estas evidencias encontraremos una continuidad en el tiempo: el protagonismo que tuvieron nuestros antepasados a lo largo de los siglos. No hubo ni un solo periodo histórico en el que esta tierra, al Sur del Sur, no haya dejado una huella indeleble en la Historia.

Por ejemplo: uno de los grandes legados de la civilización romana fue la invención de la ciudadanía. Por primera vez en la historia, se puso en marcha un mecanismo de convivencia del que nosotros, Occidente, somos hijos directos. Se podía ser romano en la Panonia germana, en el Mar Negro, en Mauritania o en la Bética. No es el momento de explicar los beneficios que aquello deparó a quienes lo disfrutaron; pero sí podemos mencionar cómo en esa historia de éxito dos andaluces —si me permiten aplicar un concepto actual a un pasado lejano— contribuyeron a engrandecer aquella idea revolucionaria: Trajano y Adriano, dos de los emperadores que más gloria le dieron a Roma.

Y si seguimos avanzando en el tiempo, año a año, siglo a siglo, descubriremos que esa continuidad, a la que antes me refería, existe: los Balbo de Cádiz enseñaron a Roma, es decir, a Occidente a navegar por el Atlántico; Séneca; Maimónides; Averroes; Avenzoar; San Isidoro de Sevilla; Leonor de Guzmán; el jerezano Alvar Núñez Cabeza de Vaca; los hermanos Pinzón; El Gran Capitán; Bartolomé de las Casas; el granadino Álvaro de Bazán; Francisco de los Cobos; Tomás de Mercado; Velázquez; Murillo; La Roldana; Federico García Lorca; Manuel de Falla; Picasso; María Zambrano; Carmen de Burgos; Carmen Maroto; la chipionera Rocío Jurado; los mineros de Río Tinto, que tanto innovaron e innovan o nuestra Carolina Marín. Siempre estuvimos ahí. Francisco de Saavedra, sevillano, y Antonio Cánovas del Castillo, malagueño, por ejemplo, sirvieron mucho y bien a España, en uno de los siglos más difíciles que ha atravesado este país. Evidentemente, no he mencionado a todos los andaluces ilustres, porque por cada nombre aquí citado, hay muchísimos que no aparecen. ¿Qué quiero decirles? Dos cosas. La primera, hagan su propia lista: se sumergirán en una historia verdaderamente apasionante. Y la segunda, esta tierra ha sido y sigue siendo la cuna de hombres y mujeres que dejaron y siguen dejando una profunda huella. Sin los andaluces muchas páginas de la historia de España y no pocas de las más apasionantes de la Historia de la Humanidad jamás se habrían escrito.

Hoy, con este número especial dedicado al V Centenario de las Bodas Reales de Carlos V, el Centro de Estudios Andaluces, de la mano de un excepcional grupo de especialistas, quiere mostrarles uno de los episodios más fascinantes de nuestra historia. El año en el que el Emperador vino a Andalucía para casarse con una princesa portuguesa, dotada de una talla política e intelectual extraordinaria, a más de una belleza cautivadora, que aún resuenan. Podría haber celebrado el enlace en Toledo, en la tierra de los Comuneros o en cualquiera de sus plazas imperiales; sin embargo, eligió el corazón del territorio más pujante de su Imperio. Supo verlo: el Sur era el escenario idóneo para el gesto político más decisivo de su reinado. En Sevilla y en Granada selló su vínculo con la monarquía española y con su historia. Era el poder de las imágenes. Y con esto debemos quedarnos: con el reconocimiento que siempre mereció esta tierra, porque fue el mismo que siempre hemos tenido los andaluces para construir el futuro, afrontar los desafíos y progresar. Lean sobre nuestro pasado, descubran a nuestros hombres y mujeres, a quienes hicieron del Sur su patria adoptiva y descubrirán cómo late una conexión profunda entre el ayer, el hoy y el mañana de Andalucía.

JOSÉ ANTONIO PAREJO FERNÁNDEZ
DIRECTOR DE ANDALUCÍA EN LA HISTORIA
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