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Del caos al consenso

La transición que salió bien (1874-1876)

CARLOS GREGORIO HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ
UNIVERSIDAD CEU SAN PABLO 8 CEU UNIVERSITIES

Cánovas del Castillo no fue un hombre de ideas nuevas. Las maduró durante toda su vida política. Pudo ponerlas en práctica después del pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto, que le entregó el poder "en nombre del Ejército y de la Nación" tras proclamar rey a Alfonso XII. El político malagueño estaba detenido en el Gobierno Civil cuando conoció el éxito de los militares. Todo sucedió sin derramar una gota de sangre, pues los mandos del Ejército secundaron el nuevo estado de cosas y el duque de la Torre, que podía haberse opuesto, se retiró a Francia. Tuvieron que pasar muchas cosas durante el Sexenio para que la dinastía destronada en 1868 se convirtiese en la mejor opción para muchos españoles.

El propósito de Cánovas no fue borrar la obra de la Revolución de 1868, sino dar continuidad a la historia de España sin renunciar a las conquistas liberales. Creía que la legitimidad debía volver a los cauces civiles, sin depender del sable ni del pronunciamiento que finalmente trajo al rey. Su aspiración era crear un régimen donde cupieran todos los españoles que aceptasen la monarquía constitucional.

La Restauración, como advirtió Seco Serrano, fue un intento de conciliar "la tradición católica y la realidad liberal". El joven Alfonso XII lo expresó en el célebre Manifiesto de Sandhurst, cuando aseguró ser buen español, buen católico y verdaderamente liberal. Aquella síntesis parecía imposible. Benito Pérez Galdós ironizó que solo un milagro permitiría unir el alma de Pío IX con el cuerpo de Espartero y, sin embargo, ese equilibrio fue la base del nuevo régimen. Cánovas convirtió las contradicciones del siglo XIX en todo un programa político que precisó de muchas transacciones. Esa fue la tarea que asumió el 22 de agosto de 1873, pero también el futuro rey de España, que delegó en él el liderazgo del partido alfonsino.

Al llegar la Restauración aún se hallaban dos conflictos aún abiertos: la guerra carlista (1872-1876) y la insurrección cubana (1868-1878). Ante ese panorama, Cánovas representó lo que Carlos Dardé llamó el "hambre de paz" de toda una nación.

EL NACIMIENTO POLÍTICO DE LA RESTAURACIÓN (1874-1875). Manuel Espadas señaló el trasfondo cubano de la Restauración en su libro Alfonso XII y los orígenes de la Restauración. Cuba fue el lugar donde se consolidó la alianza de los militares con los industriales catalanes, los hacendados y banqueros cubanos, que facilitaron el cambio de rumbo político en Madrid.

El 31 de diciembre de 1874 se formó el nuevo gobierno provisional. Había varias sensibilidades políticas, como las que representaban el marqués de Orovio, Joaquín Jovellar, Romero Robledo y Adelardo López de Ayala. Romero Robledo y López de Ayala habían sido ministros de Amadeo I de Saboya. Orovio, moderado, sería el protagonista de la denominada segunda cuestión universitaria, con su circular a los rectores de febrero de 1875, en la que prohibió que los profesores menoscabasen la religión católica o el sistema monárquico constitucional. Los profesores apartados o que renunciaron a sus cátedras (Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate, Nicolás Salmerón, Castelar, Montero Ríos, Segismundo Moret, etc.) fundaron al año siguiente la Institución Libre de Enseñanza, una de las obras educativas privadas más influyentes en la historia contemporánea de España. Cánovas consideró aquel decreto una barbaridad y sustituyó en septiembre a Orovio por Cristóbal Martín de Herrera, otro ministro del Sexenio. En adelante, dejó hacer a los institucionistas. Uno de ellos, Salmerón, le denunció como responsable de lo sucedido. Cánovas replicó en el Parlamento con varias preguntas: "¿Qué quería el señor Salmerón? ¿Quería que cuando el país estaba empeñado en guerra civil no hubiera yo de usar también de esa dictadura para reprimir aquellos hechos que me pareciera que podía comprometer la unidad de fuerza y mando y el vigor que el Gobierno necesitaba delante del enemigo común de todos, que era la causa carlista?".

CANOVAS LA CONSTITUCION

Cuando Antonio Cánovas del Castillo asumió el poder tras el pronunciamiento de Sagunto, España respiraba el cansancio de un siglo de guerras civiles, pronunciamientos y experimentos fallidos. Su misión no fue reconstruir un orden perdido, sino fundar uno nuevo que reconciliara tradición y modernidad, monarquía e historia, religión y libertad. Entre 1874 y 1876, el llamado ministerio-regencia fue la etapa fundacional de la Restauración: un tiempo de tanteos, conciliaciones y símbolos, donde la paz política empezó a hacerse costumbre.

El propósito de Cánovas fue dar continuidad a la historia de España sin renunciar a las conquistas liberales. Creía que la legitimidad debía volver a los cauces civiles, sin depender del sable ni del pronunciamiento

Los orígenes centristas de Cánovas
  • "Yo no he tenido el honor, digo, de pertenecer al partido moderado. Ni un solo momento de mi vida he pertenecido a él; no he pertenecido a otro partido que al de la unión liberal". Discurso de la Corona, Antonio Cánovas del Castillo, Congreso de los Diputados, 8 de marzo de 1876.

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