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Dossier

Historia económica y legado industrial en Andalucía

Un diálogo imprescindible que sigue pendiente

ANDRÉS SÁNCHEZ PICÓN Y MARÍA DOLORES HARO GIL
UNIVERSIDAD DE ALMERÍA

 En las últimas décadas, el paradigma que vinculaba directamente la modernización económica con el despliegue de procesos de industrialización ha sido objeto de revisión crítica. Ya no se acepta, de forma unívoca, el supuesto papel transformador de la industria ni la eficacia de los modelos de desarrollo desequilibrado, centrados en sectores locomotora capaces de arrastrar al resto del sistema productivo hacia la modernidad. La profunda crisis derivada del shock petrolífero de los años 70, y los efectos prolongados de la deslocalización industrial en el marco de la globalización, han contribuido al descrédito de la industria como palanca privilegiada del progreso económico.

Este desplazamiento ha sido especialmente evidente en economías maduras y terciarizadas como la andaluza, donde las versiones tradicionales del tejido manufacturero perdieron centralidad frente a una economía de servicios. En este contexto, la producción industrial dejó de considerarse el principal indicador de modernización. Sin embargo, lejos de quedar relegada, esta transformación ha dado paso a una nueva forma de valorar lo industrial, ya no tanto por su rendimiento económico inmediato, sino por su significación cultural, histórica y territorial.

Desde esta perspectiva, el patrimonio industrial emerge como una fuente alternativa para pensar el desarrollo. Más que una ruina de modernización fallida se convierte en un testimonio complejo de los procesos de cambio, adaptación y resistencia del tejido productivo. Su reinterpretación crítica permite revalorizar sus legados técnicos, sociales y paisajísticos, e integrarlos en estrategias sostenibles de regeneración urbana y territorial.

Así, la crítica al modelo desarrollista no implica abandonar lo industrial, sino repensarlo desde nuevas coordenadas más inclusivas, patrimoniales y territoriales, capaces de articular identidad, memoria y futuro.

REPENSAR LA INDUSTRIALIZACIÓN: CRÍTICA HISTÓRICA Y NUEVOS ENFOQUES. El gran historiador de la industria andaluza, Antonio Parejo, reflexionaba en 2010 muy poco antes de su prematura desaparición, en torno a las carencias de ese diálogo imprescindible entre la historia económica y el legado material - e inmaterial - de las actividades productivas. Decía Parejo que ya que «la fábrica había muerto» y se habían diluido las fronteras que hasta fechas recientes separaban los distintos espacios productivos - los límites sectoriales entre la actividad manufacturera, la economía agraria y los servicios - siendo entonces el momento adecuado para reflexionar en torno a la extensión patrimonial de los procesos de industrialización.

PATRIMONIO INDUSTRIAL

La historia industrial de Andalucía revela un proceso complejo y repleto de matices que invita a repensar el papel de la industria en el desarrollo económico regional. Reflexionando a partir de aportaciones clave realizadas por historiadores como Jordi Nadal y Antonio Parejo, se ofrece a continuación una mirada crítica y comparada que permite mejorar la comprensión del legado industrial andaluz. Desde la temprana industrialización decimonónica hasta las iniciativas agroindustriales del siglo XX, pasando por la pujanza minera, se ponen de manifiesto desafíos y particularidades de esta transformación a través de los elementos patrimoniales que han perdurado hasta nuestros días.

Elementos del patrimonio industrial en Andalucía
  • La historia económica andaluza ha interpretado la industrialización como tardía o marginal. Sin embargo, una mirada patrimonial permite su revisión de manera crítica. Más allá de cifras, fábricas, minas, bodegas o ingenios, transformaron el paisaje y generaron culturas del trabajo. Este legado, lejos de ser residual, ofrece claves para repensar el pasado económico de Andalucía. Desde las minas de Riotinto al Cable Inglés de Almería, pasando por las bodegas de Jerez o la azucarera de San Isidro, el patrimonio industrial refleja una economía articulada en torno a la producción, el esfuerzo colectivo y la transformación social. Reconocer su valor es apostar por un futuro cultural y sostenible.

Vista parcial exterior de la fábrica de cervezas de El Águila de Córdoba. Fuente: Docomomo, repositorio de activos digitales del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

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