La cartografía ha sido una herramienta clave para comprender la industrialización en Andalucía, actuando no solo como instrumento técnico de representación sino también como medio narrativo que refleja las transformaciones territoriales ligadas al desarrollo industrial. A lo largo del tiempo, diferentes escalas, convenciones gráficas y formatos han sido empleados para documentar la expansión de fábricas, redes ferroviarias, puertos, explotaciones mineras o instalaciones hidráulicas. Estos documentos permiten seguir el rastro de los procesos de modernización productiva y visualizar cómo el paisaje andaluz fue moldeado por infraestructuras, nodos logísticos y centros fabriles que alteraron profundamente su fisonomía.
Entre las principales herramientas cartográficas utilizadas destacan los planos parcelarios, los mapas catastrales, los diccionarios geográficos, los atlas estadísticos y los registros topográficos o militares. Cada uno de estos soportes ofrece una visión específica: desde el detalle técnico de una planta industrial hasta la descripción territorial de comarcas enteras afectadas por la industrialización. Estas representaciones incluyen símbolos, escalas, leyendas y cromatismos que codifican información sobre usos del suelo, actividades económicas, accesos ferroviarios o cursos de agua canalizados.
La elección de la escala es decisiva: mientras los grandes formatos permiten analizar redes regionales y jerarquías territoriales, las escalas más detalladas ofrecen una lectura de la implantación industrial en el tejido urbano o rural. Asimismo, el uso de convenciones gráficas como tramas, signos o códigos de color favorece una lectura sistemática del territorio transformado además de facilitar a la comparación entre distintos momentos históricos.
Comprender estas herramientas y convenciones es esencial para interpretar los procesos de cambio que ha vivido Andalucía. Pero, más allá de su valor informativo, estas cartografías también poseen una dimensión evocadora: nos ayudan a imaginar fragmentos perdidos de paisajes fabriles, trayectorias de oficios, y relaciones entre naturaleza e industria. A través de ellas, el territorio industrial andaluz se revela como una construcción histórica, visual y sensible que aún interpela nuestro presente.
DOCUMENTACIÓN INDUSTRIAL DEL TERRITORIO: MÁS ALLÁ DEL PAPEL. El patrimonio industrial andaluz debe entenderse como una construcción territorial compleja, no como una suma de elementos aislados. Fábricas, minas, presas o estaciones forman parte de redes de producción y transformación que han dejado una huella profunda y diversa en el paisaje. Esta huella ha sido registrada mediante una gran variedad de representaciones cartográficas que constituyen, hoy en día, una fuente clave para comprender tanto la evolución de los sistemas productivos como sus impactos sociales y espaciales. La cartografía sectorial —agropecuaria, minera, hidráulica, energética, de infraestructuras o de equipamientos— permite interpretar los procesos de industrialización andaluces en sus múltiples escalas y temporalidades.
¿Pueden las cartografías revelar el alma productiva de un territorio? Este artículo invita a recorrer Andalucía desde una mirada cartográfica combinando precisión técnica y sensibilidad patrimonial. A través de planos históricos, atlas ilustrados y plataformas digitales, se despliega una geografía del trabajo que conecta fábricas, minas, ferrocarriles y paisajes agrícolas con las transformaciones sociales y económicas de los siglos XIX y XX. No se trata solo de documentar, sino de entender cómo las cartografías permiten narrar, preservar y reimaginar la memoria industrial de Andalucía como un patrimonio vivo que aún configura el presente y determina los paisajes del futuro.
Plano de Huelva elaborado entre 1913 y 1919, publicado en España Regional, donde se representan instalaciones industriales, trazados ferroviarios y la infraestructura portuaria.
Mapa manuscrito de la Real Fábrica de Hojalata de San Miguel en las montañas de Ronda (siglo XVIII). Representa con detalle las insta- laciones fabriles, presas, caminos y recursos hidráulicos del entorno. Ejemplo excepcional de cartografía industrial ilustrada, técnica y simbólicamente precisa.