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Dossier

Arquitectura de la industrialización

Desafíos y horizontes para su recuperación en Andalucía

Juan Domingo Santos y Carmen Moreno Álvarez
Universidad de Granada

El interés por la recuperación de conjuntos industriales abandonados en España se remonta a la década de 1980, fruto de la reconversión industrial y de una serie de ideas e iniciativas promovidas en Europa dentro de una política de reutilizaciones adaptativas que venían planteándose desde mediados de siglo XX. 

La reconversión industrial española supuso, en muchos casos, el cierre y abandono de conjuntos industriales que pasaron a ser utilizados como contenedores de nuevos usos acordes a las demandas sociales, necesitadas de espacios para la cultura, el ocio, la formación, el conocimiento y la residencia. La flexibilidad y versatilidad funcional de estas construcciones, de grandes luces y espacios diáfanos, favorecieron su adaptación a nuevos programas con mínima transformación. A estos aspectos se sumó el creciente interés por la arquitectura industrial, que comenzó a ser reconocida como una categoría patrimonial más por sus valores arquitectónicos y paisajísticos, abriendo un campo de posibilidades para el futuro de estos grandes complejos industriales considerados los nuevos monumentos de la modernidad. En palabras del historiador y experto en patrimonio industrial, Julián Sobrino, estas construcciones son «las catedrales laicas de nuestro tiempo fruto de la cultura del trabajo».

En España, el interés por la arquitectura industrial ha sido progresivo, influido por las primeras generaciones europeas de la década de 1960 procedentes de Francia, Alemania, Inglaterra e Italia. Por su configuración formal y posibilidades, las industrias abandonadas pronto se convirtieron en foco de atención de una generación que encontró en estas construcciones un laboratorio de experiencias arquitectónicas únicas difíciles de encontrar en otro tipo de edificaciones. El acontecimiento más significativo de los últimos años ha sido la elaboración del Plan Nacional de Patrimonio Industrial (PNPI), confeccionado por el Ministerio de Cultura en el año 2001, cuya finalidad fue salvaguardar el patrimonio industrial inmueble ante su progresiva desaparición. El plan establece una organización de trabajo y una primera metodología para la conservación, recuperación, investigación, divulgación e incluso futuros usos de estas construcciones como parte de nuestro patrimonio cultural. Revisado en 2010, actualizó y amplió sus contenidos con un inventario de los principales bienes inmuebles existentes en las distintas comunidades autónomas, así como las líneas de actuación y una programación de las intervenciones.

Al amparo del PNPI, la iniciativa 100 elementos del patrimonio industrial en España, realizada en 2011 por Ticcih-España y promovida por el Ministerio de Cultura, tuvo como objetivo seleccionar una serie de inmuebles industriales en el territorio nacional a fin de promover el reconocimiento de sus valores arquitectónicos y constructivos, incentivando la divulgación, protección y salvaguarda de estos bienes.

PATRIMONIO INDUSTRIAL

La arquitectura industrial andaluza es rica en elementos y conjuntos industriales de diferente tipología y escala, desde pequeñas edificaciones como molinos o harineras, complejos de más envergadura con construcciones monumentales como las fábricas azucareras o de artillería, y contextos de interés paisajístico cuyo valor se extiende a todo un territorio amplio como las minas o las infraestructuras portuarias. Construcciones singulares, en muchos casos abandonadas, que ofrecen la oportunidad de una segunda vida en relación con otras necesidades sociales y culturales más contemporáneas.

Fábrica de Vidrio La Trinidad, Sevilla. El pasado artesanal se reinterpreta como nodo vecinal, cultural y energético con una fuer- te dimensión patrimonial y urbana.

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Azucarera San Isidro, Granada. La Universidad de Granada, a través de la Oficina Proyecto Azucarera, desarrolla un Máster Plan (2025) dirigido por Juan Domingo Santos para su transformación en un campus universitario que integre investigación ambiental, cultura y energías renovables, Fotografía: A. E. Ruiz Rodríguez

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