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Dossier

Andalucía y su legado productivo

Una revisión crítica desde el siglo XXI

JULIÁN SOBRINO SIMAL
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

Una de las claves más fértiles, y menos exploradas, del estudio del patrimonio industrial es adoptar una mirada diacrónica que dialogue con una comprensión crítica de la industrialización. La arqueología industrial ha centrado su atención en la era fabril moderna, ligada a la revolución industrial y a sus desarrollos técnicos y sociales. Este enfoque ha sido útil para clasificar tipologías, pero restrictivo para comprender los procesos históricos más amplios que transformaron los territorios productivos.

En este sentido, la propuesta de Fernand Braudel y su longue durée resulta reveladora: una mirada centrada no en hechos puntuales, sino en estructuras profundas y ritmos lentos de la técnica, la economía y el paisaje. Aplicado al patrimonio industrial, permite reconocer la continuidad de procesos productivos que, en Andalucía, tienen raíces antiguas y perviven hasta hoy.

La minería es paradigmática: desde la protohistoria de Riotinto hasta las explotaciones británicas del XIX, pasando por técnicas romanas y las explotaciones durante el Franquismo y las más actuales, se ha mantenido una continuidad funcional. Lo mismo ocurre con las salazones costeras, las arquitecturas del vino y del aceite, o los sistemas hidráulicos que condensan saberes adaptados durante siglos.

Este enfoque cuestiona cronologías cerradas. Andalucía no es un escenario donde se impone la modernidad sino un palimpsesto donde se superponen técnicas, usos del suelo y formas sociales del trabajo. Desde molinos medievales hasta polígonos del siglo XX, ha sido espacio de innovación y memoria.

Reconocer esta continuidad no es solo una elección metodológica: es también un acto político y de justicia patrimonial. Significa valorar el patrimonio industrial como proceso, parte de una ecología territorial, una historia compleja, verdadera y humana. Frente a visiones fragmentarias, esta perspectiva refuerza el valor cultural de los sistemas técnicos y los oficios como expresiones vivas de identidad colectiva.

MATERIA Y MEMORIA: ARQUITECTURA EN CLAVE INDUSTRIAL ANDALUZA. A finales de los años setenta, Andalucía vivió, como el resto de España y Europa, sus primeros movimientos ciudadanos en defensa del patrimonio industrial. Surgieron movilizaciones para salvar estaciones de tren, chimeneas o mercados de hierro amenazados por la demolición. Nacía así una nueva sensibilidad: el reconocimiento de que los vestigios de la era industrial también tienen valor histórico y artístico. En ese momento, la perspectiva era sobre todo objetual: se protegía la pieza singular —una locomotora, un alto horno, una fábrica emblemática— como reliquia del pasado.

PATRIMONIO INDUSTRIAL

¿Qué nos dicen las fábricas abandonadas, las minas silenciosas o las chimeneas solitarias que aún perforan el cielo andaluz? Este artículo invita a mirar con otros ojos los paisajes del trabajo y las memorias ocultas de la industrialización. No se trata solo de ruinas, sino de experiencias, conflictos, saberes y vidas que forjaron la modernidad desde el Sur. Un viaje por la Andalucía productiva —visible y soterrada— que interpela nuestras ideas de patrimonio, progreso y futuro. Porque rescatar lo industrial es también reescribir la historia desde sus márgenes, sus ausencias y sus resistencias.

Central Térmica de Hytasa, Estructura monumental de hormigón que articula luz, materia y técnica en el corazón productivo de la antigua central térmica. Autor: Niccolo Guasti.

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Acueducto del Águila, Nerja (Málaga). El patrimonio industrial andaluz es, también, un testigo de nuestra historia. Cada museo, cada intervención, cada restauración es un legado para las generaciones futuras y un motivo de orgullo y posibilidad para las presentes. Autora: VVVita. Con Licencia.

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