Enrique Valdivieso González fue un destacado historiador del arte, reconocido por sus estudios sobre la pintura barroca española. Dedicó su carrera a rescatar y revalorizar a artistas del Siglo de Oro como Murillo y Zurbarán. Fue catedrático en la Universidad de Sevilla y formó a varias generaciones de especialistas gracias a un trabajo que permitió enriquecer la historiografía del arte con un enfoque riguroso y documental. Publicó numerosas obras y participó en importantes exposiciones. Repasamos su legado y su impacto en el estudio del arte español.
No se equivocaba Diderot cuando en sus Pensamientos filosóficos (1746) defendía que «solo las pasiones, y las grandes pasiones, son las que pueden elevar el alma a las grandes cosas». En efecto, fue la pasión inagotable de Enrique Valdivieso por el arte, por la investigación y por la docencia, la que le llevó a desplegar una trayectoria académica tan brillante como prolífica, cuyas aportaciones al conocimiento de la pintura sevillana han dejado un legado científico apabullante.
Gran investigador, extraordinario docente, excepcional comunicador y divulgador, las cifras de las contribuciones científicas de Enrique Valdivieso son abrumadoras: más de un centenar de libros y capítulos de libro, 152 artículos, participación en una treintena de catálogos de exposiciones y un número incalculable de ponencias y conferencias. Sus estudios sobre el arte en Sevilla desde el siglo XVI al XIX, algunos traducidos al inglés y al francés, han contribuido notoriamente al conocimiento y a la difusión del patrimonio artístico sevillano en el ámbito nacional e internacional, igual que algunas de las exposiciones que comisarió, como Murillo (Madrid-Londres, 1982), Pintura sevillana del Siglo de Oro (Tokio-Osaka, 1983), Pintura Sevillana do seculo XVII (Río de Janeiro, 1983), Valdés Leal (Museo Nacional del Prado, 1991) o Velázquez in Seville (Edimburgo, 1996).
Su carismática personalidad, siempre comprometida con la defensa del patrimonio artístico y constantemente crítica con la crisis actual del interés por la cultura, reclamaba una mayor implicación de las instituciones políticas y sociales en la promoción de la educación y del arte: «Lo triste en nuestros días es que la cultura está vinculada a la política y a los políticos les interesa la cultura un rábano».
LOS INICIOS DE UN PROFESOR. No deja de ser premonitorio que el primer estudio publicado por Enrique Valdivieso, cuando en 1969 comenzaba su trayectoria investigadora en su natal Valladolid, tuviera como punto de partida una pintura atribuida a la escuela barroca sevillana que, en su artículo, adscribía a un artista andaluz, el granadino Juan de Sevilla.
Enrique Valdivieso en su despacho en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla. Fotografía: Carlos Márquez.
El profesor Valdivieso desplegó una trayectoria académica tan brillante como prolífica, cuyas aportaciones al conocimiento de la pintura sevillana han dejado un legado científico apabullante
Enrique Valdivieso González nació en Valladolid, el 9 de febrero de 1943, en el seno de una familia humilde del barrio de Portugalete. En sus evocaciones de la infancia solía decir, ensoñador y melancólico, que en esa familia «del silencio, nació la voz» y, efectivamente, es posible que el mutismo de sus progenitores influyera en la extraordinaria capacidad que desplegó como comunicador. De su niñez pucelana, de sus estudios en el colegio La Salle y en el Instituto Zorrilla y de su afición por el Real Valladolid Club de Fútbol, dejó recuerdos imborrables, robustecidos y poetizados durante sus años sevillanos, en libros como Memoria del viejo y desaparecido Portugalete vallisoletano (2020), un homenaje a su barrio «popular y sencillo», y Cromos de fútbol del Real Valladolid (2020).