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Dossier

La metalurgia fenicia en Tarteso

Cambios e innovaciones en los inicios de la Protohistoria

Mercedes Murillo Barroso y Pablo González Zambrano
Universidad de Granada

La llegada de los fenicios supuso un gran cambio en la producción metalúrgica  pero, para que una nueva tecnología pueda adoptarse de forma generalizada en una sociedad, es necesario que haya un sustrato previo con el desarrollo tecnológico suficiente para poder integrar estas innovaciones tecnológicas. Por ello, para entender cómo se integró la metalurgia fenicia en las comunidades peninsulares, primero hemos de preguntarnos ¿cómo era la metalurgia de las comunidades ibéricas de la Edad del Bronce cuando llegaron los fenicios?

El Bronce Final, como suele ocurrir con los períodos de transición, es un momento poco conocido y del que quedan muchas lagunas por resolver en lo que a tecnología metalúrgica se refiere aunque contamos con algunas certezas. En primer lugar, conocemos que las principales producciones metalúrgicas de estas comunidades eran el bronce y el oro. Para la elaboración de los bronces realizaron enormes trabajos de minería de los que quedan constancia en las zonas de Huelva o Sierra Morena. Por primera vez tenemos abundantes escombreras en torno a las minas que van transformando el paisaje. Sin embargo, el desarrollo tecnológico en la metalistería del bronce seguía una trayectoria pausada. Comenzaban a elaborar objetos más complejos como las espadas de lengua de carpa o calderos de bronce, lo que evidencia que tenían un gran control sobre la forja, el recocido y el moldeado, pero no contaban aún con estructuras de extracción plenamente eficientes. Los hornos del Bronce Final, aún muy rudimentarios, no conseguían mantener las atmósferas ni las temperaturas adecuadas para la correcta separación de escoria y metal. La orfebrería, en cambio, sí comenzaba a despuntar con la existencia de verdaderos artesanos orfebres capaces de elaborar objetos tan singulares como las vasijas del tesoro de Villena, donde se aplican elementos de rotación y técnicas como el repujado o la cera perdida.


El mito de Tarteso. Cuando los fenicios llegan a la península ibérica se encuentran con la cultura tartesia cuya característica, a la que las fuentes literarias aluden constantemente, es su riqueza en metales. Sin embargo, esto ha llegado hasta nuestros días gracias a autores griegos y romanos, y no fenicios, posiblemente a causa de que la biblioteca de Cartago fue pasto de las llamas en el año 146 a. C, en el contexto de la III Guerra Púnica.

Dos de los pasajes más famosos sobre este tema son, sin duda, los transmitidos por el griego Heródoto. El primero de ellos fue el viaje de Coleo de Samos, quien llegó a las costas tartesias gracias a la providencia, donde «obtuvieron de su cargamento mayores ganancias que ninguno de los griegos de quienes tengamos noticias ciertas…», equivalente a 60 talentos. En el segundo de ellos, nos narra la llegada de comerciantes foceos a la corte de Argantonio, el cual les da riquezas suficientes para levantar la muralla de Focea tan necesaria para defenderse del avance de los persas.

Sin duda, uno de los relatos más ilustrativos en este sentido, aunque metafórico, fue el aportado por Estrabón, donde se narra que «una vez se incendiaron los bosques, la tierra, que era de plata y oro, se fundió y subió hirviendo a la superficie […] al contemplar esos lugares, que son los tesoros de una naturaleza inagotable o la banca de un imperio destinado a no tener fin» (Geografía, III, 2.9).

No hay que olvidar las posibles referencias que aparecen en la Biblia, si aceptamos la correspondencia entre Tarsis y Tarteso. Éstas las vemos en el Libro de los Reyes, Ezequiel o Isaías donde, además de productos exóticos como colmillos de elefante y pavos reales, de Tarsis llegaba en abundancia oro, plata, estaño, cobre, plomo y hierro, durante los reinados de Hiram de Tiro y del rey Salomón, a mediados del siglo X a. C.

Recursos minerales

La transición del Bronce Final a la Edad del Hierro, o el periodo conocido como protohistoria, se inaugura con la llegada y asentamiento de los comerciantes fenicios a lo largo del litoral de la Península Ibérica. Nos encontramos en un momento de grandes cambios e innovaciones, llegadas desde el Mediterráneo Oriental, que cambiarán radicalmente el panorama económico, social, político y tecnológico respecto al periodo anterior. La metalurgia fue una de esas tecnologías que se transformaron cualitativa y cuantitativamente. Se introdujeron nuevas técnicas, se comenzaron a explotar nuevos metales, la producción se intensificó y aumentaron tanto la escala de producción como el alcance del comercio. Estos cambios tendrían un importante impacto en las comunidades peninsulares, como Tarteso, y en las potencias del Mediterráneo Occidental contribuyendo a conformar un nuevo orden social.

Mapa de Tarteso y su área de influencia, junto con la localización de las principales colonias fenicias, Autores: E. Rodríguez González y S. Celestino Pérez.

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