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Historia de un republicano

JULIÁN CHAVES PALACIOS
UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA

 Estudio señero sobre el político sevillano Diego Martínez Barrio (DMB) en que se efectúa un análisis pormenorizado y novedoso sobre la formación política que creó a su imagen y semejanza: Unión Republicana (UR). Obra voluminosa, con una redacción correcta e inteligible, que hace amena su lectura pese al reto que ha supuesto compendiar un contenido tan extenso. Todo ello basado en una variada e inédita documentación archivística de procedencia nacional, regional y local que por sí misma constituye suficiente aval sobre la calidad y aportación histórica de esta obra. La consulta se ha extendido a recursos hemerográficos a través de una variada serie de publicaciones en prensa escrita, de muy variado valor y consideración, que le ha permitido completar la información obtenida en los repertorios documentales archivísticos.

La estructura del libro se articula en cinco capítulos que abarcan desde la formación de UR en 1934 hasta el declive del republicanismo a causa de la guerra civil. En su contenido, el autor sitúa como eje principal la pericia vital de Martínez Barrio y parte del congreso de constitución de UR en 1934 y el entendimiento entre los líderes Gordón Ordás y Martínez Barrio. Sumamente interesante es el capítulo primero dedicado a la formación de UR. En él se expone cómo ante las presiones externas de la CEDA y la oposición interna de los radicales, DMB decidió abandonar el Gobierno presidido por Alejandro Lerroux. Su desencanto era total y acusó a referido dirigente radical de “escribir al dictado de partidos no republicanos”. Estaba convencido de que la derecha no podía gobernar la República por las mismas razones que había expuesto Manuel Azaña: no había acatado el régimen y su objetivo era subvertirlo. DMB se resistía a fiarse de “Gil Robles y de su pretendida conversión al republicanismo”, y estaba convencido que las derechas traicionarían a Lerroux, como así sucedió. 

Muy interesante, igualmente, es el análisis sobre el distanciamiento entre los dos líderes de UR: Gordón Ordás y DMB. La falta de entendimiento derivada de la tendencia izquierdista del primero y más centrada del segundo, tuvo como consecuencia el declive político de Gordón que en 1935 dejó el puesto de secretario general. Igualmente es relevante el énfasis que se hace sobre las relaciones entre Azaña y DMB. El acercamiento de este último a don Manuel, al que consideraba la mejor encarnación del republicanismo de izquierdas.  Ese entendimiento se afianzó tras la revolución de octubre de 1934, al convertirse Azaña en el principal foco de los ataques por parte del gobierno conservador durante el segundo bienio. Esto fue un revulsivo y posibilitó un pacto entre UR e Izquierda Republicana, alianza que después se vio reforzada con otros partidos políticos en la creación del Frente Popular. Es interesante el estudio que se realiza sobre esta cuestión, pues permite entender la coyuntural unión de intereses entre estas dos organizaciones republicanas llamadas a marchar juntas, aunque, como se demostró con posterioridad, no fue posible la unión de ambas hasta bien avanzados los años del exilio (1960).

Terrero Gutiérrez, Juan: Diego Martínez Barrio y el partido Unión Republicana. El centro geométrico de la República (1934-1939), Universidad de Sevilla, 2024, 452 pp., 19 euros.

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En el capítulo cuatro se expone la etapa del Frente Popular que puso a prueba a UR y su militancia. Interesante es el análisis sobre las reticencias socialistas a aceptarlos en el bloque de izquierdas, ante las severas críticas que habían recibido de DMB y Gordón Ordás en el primer bienio. El recuerdo estaba presente, pero la influencia de dirigentes como Indalecio Prieto y Manuel Azaña y su interés por fomentar la coalición republicano-socialista hizo superar esas diferencias. El triunfo del Frente Popular que hizo replantearse, nuevamente, una posible fusión de UR e Izquierda Republicana. El contexto era adecuado y no se aprovechó. El mismo nombramiento de DMB como presidente de las Cortes, consecuencia del acuerdo con Azaña, hizo presagiar una decisión de ese tipo, pero, la puesta en marcha de la legislatura y los problemas sobrevenidos en la tensa y no menos conflictiva primavera de 1936, lo impidieron sine die. Escenario donde una formación liberal y conservadora como UR se sentía incómoda. La rectitud de DMB y su negativa a romper con el Gobierno y el Frente Popular hizo mantener la unidad en UR. Fue el capítulo previo a la contienda armada de 1936, en que resultan reveladores sus diferentes apartados. 

Destacamos entre ellos el dedicado a la actuación de los gobernadores civiles de UR en sus diferentes provincias de destino ante los desórdenes públicos y la conspiración militar. Esos dirigentes se convirtieron, en opinión de DMB, en la viva expresión de “la impotencia del Gobierno frente a unos poderes locales envenenados e inmunes a toda batería de instrucciones y circulares puestas en marcha”. Se trata de los apartados finales que, como el resto de capítulos que componen esta magna obra, constituyen una aportación de primer orden al tema estudiado. Hablamos por tanto de una Publicación muy bien trabajada y escrita, que dice mucho y bueno de su autor, en el que se aprecia con nitidez el aprendizaje recibido de su profesor, maestro y gran conocedor de la peripecia vital de Diego Martínez Barrio, Leandro Álvarez Rey.

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