El patrimonio industrial andaluz ha sido testigo de la modernización territorial, económica y cultural de los últimos tres siglos. A través de diez artículos firmados por expertos en distintas disciplinas, ‘Andalucía en la Historia’ recorrerá la huella que fábricas, minas, talleres, estaciones y barrios obreros han dejado en nuestra tierra. En sus páginas descubriremos cómo la industrialización transformó paisajes, modos de vida y memorias colectivas. Un retrato fundamental para valorar este legado como parte viva de nuestra historia. Una mirada crítica y sugerente al pasado industrial de Andalucía para entender mejor el presente y mirar con sentido al futuro.
Manuel Gil Delgado (1742–1814) fue un clérigo andaluz con destacada trayectoria como predicador, polemista y agitador político. Se opuso a figuras ilustradas como Olavide y participó en conspiraciones contra Godoy. Durante la Guerra de la Independencia lideró la llamada ‘revolución santa’ de Sevilla. Fue vicepresidente de la Junta Suprema y embajador en Palermo. Su figura combinó fanatismo religioso y gran influencia popular.
En 1835, en plena crisis política tras la muerte de Fernando VII, las provincias andaluzas formaron juntas revolucionarias que culminaron en la creación de una Junta Central con sede en la localidad de Andújar. La Junta defendió una monarquía parlamentaria, luchó contra el carlismo y simbolizó una conciencia colectiva andaluza. Su disolución fue pactada con el gobierno central, pero dejó una huella como primer atisbo de identidad política andaluza.