En el siglo XVIII los árboles de la Sierra de Segura sirvieron para construir los barcos de la Armada Real que eran transportados por el Guadalquivir. Las pinadas navegaban en una odisea fluvial desde Jaén a Sevilla donde se almacenaban antes de alcanzar el destino final en el arsenal de Cádiz.
Guadalquivir en 1778 por Francisco Antonio Pizarro.