Cuando en cualquier foro, ya sea en un congreso científico o en la tertulia de la terraza de un bar, se discute sobre los homínidos que han poblado la Península Ibérica, quiénes fueron, qué hacían y de dónde vinieron, siempre se concluye, a veces tras enconadas disputas, que aún queda mucho por descubrir. Y, efectivamente, esto es así. Afortunadamente, en Andalucía contamos con un número significativo de yacimientos de fósiles de gran calidad que son, sin duda, desde hace muchos años, referencia internacional en el mundo de la paleoantropología e, incluso, de la arqueología.
LOS HOMÍNIDOS HISPANOS. La información que tenemos acerca de los yacimientos que se encuentran en la península es muy extensa y está muy bien documentada gracias al trabajo de varios equipos de diferentes universidades, centros e instituciones nacionales. Estos equipos, al margen de aportar contribuciones cruciales al conocimiento de la evolución humana en la Península Ibérica, han colaborado frecuentemente entre sí y con instituciones internacionales para avanzar en el campo de la paleoantropología.
De esta forma, sabemos que los primeros pobladores de la Península Ibérica llegaron durante una época conocida como Pleistoceno, que empezó hace 2,58 millones de años y que finalizó en torno a los 11.700 años. Estos pobladores procedían de África y migraron hacia Europa, probablemente siguiendo a las manadas de animales que eran esenciales para su alimentación. En la Península, los restos más antiguos se localizan en dos localidades españolas. Una se encuentra en Atapuerca (Burgos), donde en 2022 se halló la cara parcial de un Homo sp., con una antigüedad de 1,2 a 1,4 millones de años (Pleistoceno temprano).
La otra localidad se ubica en Orce (Granada), en los yacimientos de Venta Micena, Barranco León-5 y Fuente Nueva-3, que ha arrojado una edad de 1,3 millones de años, y cuyos restos también se han atribuido a Homo sp.
Por otra parte, en Atapuerca (yacimiento de Gran Dolina), se encontró la especie humana identificada más antigua de nuestra Península, el Homo antecesor, de entre 800.000 y 840.000 años. No obstante, también tenemos otras especies descendientes que vivieron entre 500.000 y 250.000 años, como Homo heidelbergensis, (los pre-neandertales). De ellos hemos podido desentrañar aspectos esenciales relacionados con sus comportamientos y costumbres sociales. Así, sabemos que vivían del carroñeo, la recolección y quizá también cazaban. Eran nómadas, se reunían en pequeños grupos y fabricaban instrumentos en piedra e incluso parece que podían cuidar de sus enfermos.
Más evidencias se encuentran en numerosos yacimientos donde podemos encontrar las dos últimas especies del género Homo, como Homo neanderthalensis (los neandertales) de hace unos 95.000 años, y Homo sapiens, cuya primera aparición se remonta hace unos 35.000 años.