El pueblo de Orce, ubicado al norte de la provincia de Granada, presenta hoy día un clima bastante árido, con vegetación poco abundante. Tal escasez de plantas no permite frenar la intensa erosión de la zona, lo que ha dado lugar a la aparición de profundas cárcavas y cañadas, rasgos que definen su paisaje actual.
Pero, ¿se imagina cómo era este lugar hace 1,4 millones de años? Si pudiéramos viajar atrás en el tiempo, descubriríamos un paisaje muy distinto. Gracias a las investigaciones realizadas en diversas áreas, como la sedimentología, la paleontología y la tafonomía, los científicos hemos logrado recrear el ambiente de aquella época. Sorprendentemente, esta región albergaba un enorme lago, de aguas poco profundas y extensión kilométrica, alimentado por lluvias más abundantes que las actuales y por aguas termales, procedentes del subsuelo.
Las surgencias hidrotermales se deben a la intensa actividad geológica producida en la región desde hace más de siete millones de años, como consecuencia de la formación de las Cordilleras Béticas. Durante este proceso tectónico algunas regiones quedaron hundidas, formando grandes cuencas, como la de Guadix-Baza, donde se encuentra la localidad de Orce. Los procesos relacionados con esta actividad geológica provocaron grandes terremotos y fracturas, facilitando la salida a la superficie de las aguas termales. Este entorno tan particular favoreció una gran diversidad de vida en los alrededores del lago, en una región que presentaría un clima más suave y menos estacional que el de hoy en día.
El lago no solo aportaba agua, pues también ayudaba a regular la temperatura, reduciendo las diferencias entre el día y la noche o entre estaciones. Este ambiente, más benigno, permitió el desarrollo de una rica vegetación y, a su vez, atrajo a variedad de animales, especialmente mamíferos de gran tamaño, entre los que se incluyen las comunidades humanas más antiguas descubiertas en Europa. Durante un periodo de tiempo prolongado multitud de animales vivieron y murieron en el entorno del lago, enterrándose los restos esqueléticos de muchos de ellos y sufriendo distintos procesos que condujeron a su fosilización. Como consecuencia, Orce es hoy en día uno de los lugares del mundo con mayor densidad de fósiles por metro cuadrado para estas edades; es decir, para el Pleistoceno inferior.
FUENTE NUEVA-3. Uno de los yacimientos más emblemáticos de la región es Fuente Nueva-3. Se localiza a unos siete kilómetros del núcleo urbano de Orce, en una pedanía de la que recibe el nombre, y está rodeado por numerosas casas cueva, excavadas en los sedimentos, algunas de las cuales preservan en sus paredes restos de la fauna prehistórica. La edad estimada para los materiales recuperados en el yacimiento es de aproximadamente 1,3-1,4 millones de años.
Los trabajos de excavación realizados en él desde 1991, año de su descubrimiento, han permitido recuperar numerosos restos de huesos fosilizados, que se depositaron en un medio con abundancia de agua, donde herbívoros y carnívoros coincidirían en un mismo espacio, dando lugar, probablemente, a enfrentamientos entre ellos.
Estos fósiles corresponden a numerosas especies de animales extintos. Entre los herbívoros se han localizado restos de elefantes, hipopótamos, rinocerontes, caballos, bisontes, cabras y ciervos. Entre los carnívoros, menos abundantes, se encuentran un tigre de dientes de sable, un lince, una hiena, un licaón (ancestro de los perros pintados africanos), un perro salvaje semejante a un coyote, un zorro, un oso, un tejón y otro pequeño carnívoro parecido a un hurón. A todos estos animales hay que sumar la presencia de puerco espines, liebres, aves y numerosos roedores, anfibios y reptiles.