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La incorporación de las mujeres al relato de la Historia del Arte en Andalucía

ANA ARANDA BERNAL
UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE
En 1986 la historiadora norteamericana Joan W. Scott argumentó por primera vez que cuando se incluye a las mujeres como sujetos de estudio de las disciplinas científicas, en particular de la Historia -claro que también podemos aludir a la Historia del Arte—, no solo cambia nuestro entendimiento sobre lo que ha significado ser una mujer, sino las propias disciplinas. Porque hace salir a la luz mucha más información, nuevos enfoques e interpretaciones más diversas. Y lo fundamental, obliga a una reconsideración crítica de la obra académica existente. En cambio, cuando una investigación histórica se lleva a cabo con un sesgo sexista, el mecanismo mental hace que al leer documentos del pasado relacionados con mujeres, por ejemplo aquellas que son aludidas en los talleres artísticos de sus familias, en vez de analizarse como una información valiosa que revela y completa los datos sobre una época y situación determinadas, en donde las jóvenes están integradas en la actividad productiva, se toma como algo anecdótico, justificando su presencia por vivir en la casa y dedicarse a tareas de servicio. Recordemos que la ciencia no es neutra, sino que está influida por la sociedad que la produce y, aquellos primeros historiadores del arte, señores de expresión grave y atildado aspecto, suponían en las mujeres del pasado los mismos patrones de comportamiento que las de su entorno burgués y decimonónico. En los años setenta del siglo XX las sociedades occidentales cayeron en la cuenta del vacío de conocimiento sobre aquellas mujeres y, más específicamente, el papel que habían desempeñado en el sistema del arte, aunque el inicio de las investigaciones se retrasó hasta la década de los noventa en España y Andalucía, en parte por las circunstancias político-sociales de nuestro país. Se puso entonces todo el énfasis en analizar la imagen de las mujeres como objetos de representación y reflejo de cada momento histórico. Se examinaba la iconografía de las que fueron pintadas por Velázquez o Murillo, las representaciones de la maternidad o de una imaginada mujer andaluza, por señalar algunos ejemplos. A la vez que se pretendía dar nombre, visualizar y saber de las mujeres que habían sido sujetos activos de la Historia del Arte, como agentes. Así, en Andalucía fueron tomando forma los relatos en torno a la escultora Luisa Roldán, la promotora Catalina de Ribera o la coleccionista Regla Manjón. Avanzadas ya dos décadas del siglo XXI, nuestros planteamientos son más ambiciosos, complejos y esos mismos trabajos se abordan desde dos enfoques. Muchos se centran en los estudios de visibilidad de las mujeres y no siempre analizan los discursos del sistema patriarcal, aunque el hecho de investigar sobre sus vidas y obras es valioso en sí, constituyendo una ruptura con la historiografía y el academicismo tradicionales. En cambio, con una mirada más crítica, en otros trabajos se descubren las razones que han condicionado esa invisibilidad en la narración tradicional, se examina cómo han reaccionado las mujeres ante la imposición de los modelos patriarcales o la manera en que se nos ha transmitido la historia, pudiendo así identificar sesgos y construir un conocimiento que complete el discurso hegemónico. Es de lamentar que el nuevo caudal de información se ha generado y mantenido durante mucho tiempo entre especialistas y, con suerte, estudiantes universitarios de la materia. Pero más allá de la organización de exposiciones y el buen número de conferencias impartidas, raramente estas novedades se han comunicado con eficacia a otros grupos de población y, hasta hace muy poco, no han asomado los datos a textos y programas de Enseñanza Secundaria o canales divulgativos para la ciudadanía.
MUJERES ARTISTAS

Para encontrar en el relato de la Historia del Arte las vidas, obras y contextos de las mujeres hubo que esperar al último tercio del siglo XX. La evolución de la sociedad occidental creó las condiciones para el cambio, pero el detonante esencial fue la incorporación profesional de las mujeres a la investigación y enseñanza de la Historia del Arte, aportando la necesidad de replantear una materia cuyo punto de vista era masculino. Desde entonces, hemos trabajado para evidenciar lo incompleto de un conocimiento construido sin tener en cuenta a la mitad de la población.

Luz de Ulierte Vázquez

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Luz de Ulierte Vázquez
  • Profesora e investigadora en las universidades de Granada y de Jaén (Vilacarrillo, 1949 Jaén, 2023), fue una pionera en 1991 con la organización de una exposición y ciclo de conferencias sobre 'La mujer en el Arte', celebrada en el Museo Provincial de Bellas Artes de Jaén. A partir de entonces desarrolló su trabajo en esta línea de investigación publicando numerosos trabajos, impartió cursos de doctorado en las universidades de Granada, Málaga, Jaén e Internacional de Andalucía (UNIA); participó en jornadas especializadas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, coordinó congresos, actuando como experta en actividades organizadas por el Instituto de Estudios de la Mujer; también dirigió el Proyecto Transnacional de la Unión Europea RAEDES-NOW (RAEDES-ANDALUCIA), un programa para la formación e inclusión de mujeres en el mundo del trabajo artístico a diferentes niveles; y su empeño por la transferencia del conocimiento a la sociedad le lleva a impartir un gran número de conferencias en museos, centros de Enseñanza Media, asociaciones LGBT...
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