Columnas
In Memoriam

El historiador del imaginario

En recuerdo del catedrático León Carlos Álvarez Santaló

JUAN JOSE IGLESIAS RODRÍGUEZ
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

El reciente fallecimiento de León Carlos Álvarez Santaló, destacado modernista y catedrático emérito de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla, invita a volver la mirada sobre la amplia trayectoria docente e investigadora de este notable y original historiador, que figura por derecho propio entre los pioneros que gestaron la apertura de la historiografía española, en los años sesenta y setenta del pasado siglo, a las nuevas corrientes que circulaban por Europa, en unos momentos en los que en la universidad española seguía dominando un obsolescente y rancio positivismo cuya superación comenzaba a constituir una aspiración generalizada.

En las brumas del recuerdo, a León • Carlos Alvarez Santaló, ya jubilado, le venía con frecuencia la imagen de Comillas. Allí, en el internado del colegio de los jesuitas, pasó los años de su formación inicial el que llegaría a ser con el tiempo reputado historiador y catedrático. Allí se forjaron en buena medida los cimientos de su personalidad y se entrenó en los afilados vericuetos del saber una mente lúcida, acostumbrada bien pronto a razonar y discernir con criterio personal. Con orígenes familiares en Castillo de Locubín, un pueblo de la sierra sur de Jaén, aunque nacido en Jerez de la Frontera, en 1938, los primeros años de su infancia estuvieron marcados por la pérdida de su madre en accidente aéreo y por un período de crianza en el que estuvo a cargo de su tío, don Rafael Álvarez Lara, obispo de Guadix, mimado por las monjas que atendían el obispado y que adoraban a aquel niño rubio de apariencia angelical. Quizás fue el hecho de que el alma mater de su tío, el prelado de la sede accitana, fuese la Universidad de Comillas lo que determinó la decisión familiar de enviar al pequeño Álvarez Santaló a formarse con los jesuitas. Esta experiencia lo marcó de manera profunda. Después, tras la salida del internado, vinieron los años de estudio en Granada, en cuya Universidad cursó Filosofía y Letras, y su traslado a Sevilla, ciudad en la que se asentaría de manera definitiva. Aquí simultanearía sus primeros pasos en la carrera universitaria con las clases que para sobrevivir impartió en una academia privada y formaría una familia al casarse con Lali Riaño, funcionaria de Hacienda que fue el auténtico báculo de su existencia, con la que tendría dos hijos por los que ambos sentían tan legítimo orgullo como auténtica adoración: Carlos e Irene.

El profesor Álvarez Santaló, durante una intervención pública.

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Imagen de la tesis doctoral del profesor.

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