Columnas
Dossier

Artistas andaluzas de entre siglos (1980-2020)

De la apertura a la ruptura

IVÁN DE LA TORRE AMERIGHI
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Las teorías artísticas deterministas nos dirían que tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975 Y el periodo inmediatamente posterior que supuso la Transición, en la construcción de un estado democrático y la asunción de una sociedad igualitaria, la presencia de la mujer en los escenarios de la plástica artística alcanzaría una visibilidad y notoriedad nunca alcanzada. Siendo en gran medida verdad, el camino fue más arduo de lo que pudiera aparentar. Esa senda es la que pretendemos recorrer, aunque resulte imposible incluir todos los nombres de creadoras andaluzas, afincadas en Andalucía o que han desarrollado su obra en nuestra tierra durante el periodo tratado. LA DÉCADA DE LOS 80. Aunque en el mundo de la cultura nada surge de la nada, nada deviene en nada y todas las creadoras que tratamos tienen antecesoras pioneras dentro de un mundo hostil, el despertar a una nueva libertad se dejó sentir en las expresiones artísticas desde principios de los 80. La denominada 'Movida madrileña', hoy en discusión en cuanto a su uniformidad estético-artística, y unos alegres años de entusiasmo por las artes y la cultura en general —que se vieron impulsados por la creación de la feria ARCO en 1982-, las inversiones públicas en materia de coleccionismo, las iniciativas privadas de patrocinio o la apertura de galerías de arte obtuvieron inmediato eco en focos andaluces como Sevilla, Málaga y Granada. Cuando analizamos algunos de los factores que impulsaron la emergencia de un arte nuevo durante esta década y revisamos desde un punto de crítico la nómina de sus participantes, se observa que la representación de creadoras fue mínima o, en cualquier caso, no mostró la realidad de un ámbito que fue mucho más rico y variado. A la labor de galerías como Juana de Aizpuru (desde 1970), La Máquina Española o Rafael Ortiz en Sevilla, Magda Bellotti desde Algeciras, Palace en Granada o Pedro Pizarro en Málaga se unió la actividad de las obras socioculturales de las cajas de ahorros andaluzas, la explosión del Estado de las Autonomías, la creación de herramientas de difusión del arte más avanzado (Transvanguardia italiana, Neo-expresionismo alemán y todas las demás corrientes de la Posmodernidad) como la revista Figura, ideada en las aulas de la facultad de Bellas Artes hispalense... confluencias todas ellas que ayudarían al importante despertar de la plástica andaluza. Y, sin embargo, en esa prodigiosa década de los 80, muy pocas fueron las mujeres a las cuales se les ofreció la oportunidad de participar de modo protagónico en dicho movimiento de renovación. Aunque en algunas exposiciones de renombre —Ciudad invadida (1985)— y ciertos textos de la época se incluyen o citan a María Teresa Morales Sancha (1951) y a una jovencísima Salomé del Campo (Sevilla, 1961), fue esta última la más implicada con el grupo y la que mayor trayectoria ha tenido posteriormente. De manera contemporánea, en Cádiz comenzó a despuntar la figura de Lita Mora (1958) que trabajaba, inspirada por su tierra, desde el clasicismo mediterráneo para inventar una mitología profunda y propia. Al estar fuera de círculo andaluz, y en concreto hispalense, donde estudió, la almeriense Virginia Lasheras (Almería, 1946-Madrid, 2000), docente en la facultad de Bellas Artes de la Complutense y prematuramente desaparecida, ha quedado en numerosas ocasiones fuera de foco, a pesar de que su interesante obra pictórica quedó marcada por una sensibilidad posmoderna a medio camino entre la escuela sevillana y madrileña.
MUJERES ARTISTAS

Las últimas décadas han supuesto la aparición constante de nuevos talentos en el arte andaluz, con una creciente presencia de mujeres situadas en la primera línea de los principales movimientos creativos y en todas las provincias. Aunque en los 80, pese al dinamismo de esa década, no gozaron de un papel tan protagonista, en los 9o, en el cambio de siglo y en los últimos años ha quedado claro el papel esencial que las artistas juegan en el arte andaluz contemporáneo. Importante ha sido la labor del CAC en la reivindicación de estas creadoras durante los últimos lustros.

Pilar Albarracín. Mandala (Blanco), 2012. Técnica mixta. Lienzo negro, tejidos.

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