Columnas

Cambio de rumbo en la travesía revolucionaria

El auténtico trayecto andaluz del viaje náutico de Prim en 1868

"La Gloriosa Revolución" de 1868 fue uno de los hechos políticos de más relevancia del siglo XIX español. Constituyó el momento de mayor hegemonía por parte de los liberales progresistas, encabezados en ese momento por el catalán Juan Prim. Desde su inicio en Cádiz, los líderes revolucionarios avanzaron por dos rutas. La primera se desarrolló por tierra y estuvo liderada por Serrano. Culminó con su victoria en la batalla de Alcolea (Córdoba) sobre las tropas isabelinas de Novaliches. La segunda fue marítima y su protagonista fue Prim, quien navegó por el Mediterráneo surcando los puertos más importantes hasta Barcelona. De esa singladura trata este artículo.

ALBERTO CAÑAS DE PABLOS
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
La llamada Revolución "Gloriosa" se inició en el mar, concretamente en la bahía de Cádiz. En ese punto una escuadra formada por las fragatas Villa de Madrid, Zaragoza y Tetuán, los vapores Isabel II, Vulcano y Ferrol y las goletas Edetana y Ligera se colocó en línea el 17 de septiembre. Ese movimiento, con su icónico manifiesto "¡Viva España con honra!", supuso el desencadenante de unos sucesos que desembocaron en la abdicación de Isabel Il y su huida del país. Los sublevados fueron creciendo en toda España y Andalucía fue una de las primeras zonas en unirse. La batalla del puente de Alcolea, a orillas del Guadalquivir junto a Córdoba (28 de septiembre), apuntaló la victoria de los rebeldes y facilitó su avance hacia la Meseta. Prim, aprovechando el carisma político que había atesorado durante los años anteriores, se erigió en protagonista de los eventos. Así, en la fragata Zaragoza recorrió varios puertos españoles en el mar Mediterráneo y el norte de África. El mito Prim venía a sustituir al mito Espartero, quien a su vez había inaugurado la larga serie de militares políticos españoles con su pronunciamiento de 1840. A pesar de haber sido un episodio muy estudiado, se ha repetido un error sobre las paradas del viaje de Prim que afecta sobre todo a la parte que transcurrió por Andalucía. La secuencia reproducida por muchos autores es la siguiente: Málaga (23 de septiembre), Almería (25), Cartagena (26), Murcia (30, ida y vuelta en tren desde la anterior), Valencia (2 de octubre), Barcelona (3) y Tarragona (4). Sin embargo, las investigaciones más recientes han establecido el auténtico periplo de la nave Zaragoza, con más ciudades visitadas y en fechas diferentes: Jerez de la Frontera y regreso a Cádiz en tren (21 de septiembre), Tarifa y Algeciras (23), Ceuta (24) y Málaga (25). De ahí en adelante, se ha demostrado que Prim no pasó por más puertos andaluces y que, por tanto, no desembarcó en Almería, mientras que las posteriores fechas y lugares sí eran correctos. Tras la batalla de Alcolea el plan era una llegada inmediata y simultánea de Serrano y Prim a Madrid para tomar el poder lo antes posible. Con ese objetivo, varios enviados partieron desde Alcázar de San Juan (Ciudad Real) hacia Cartagena y Córdoba en sendos trenes especialmente ornamentados con la intención de recoger a ambos líderes, pero regresaron vacíos. Esto no impidió que se difundieran rumores en la capital acerca de la cercana llegada de los dos. ANDALUCÍA Y CEUTA. El protagonismo andaluz es evidente durante la "Gloriosa". Después de la salva inicial de veintiún cañonazos, en las primeras horas del día 19 de septiembre de 1868 Sánchez Mira, Bolaños, Antich y Guerra lograron que el regimiento de Cantabria se sublevara. Enseguida desembarcaron entre vítores Prim, Sagasta y Topete. El general de Reus salió al balcón de la Aduana para saludar y dar una breve alocución a los que allí se congregaban. Dos días más tarde, Prim visitó Jerez de la Frontera, adonde habían llegado rumores sobre su presencia. De acuerdo con el diario El Guadalete, "una multitud inmensa" acudió a la calle del Consistorio a saludarlo. Como había sucedido en Cádiz, la celebridad del momento salió al balcón, desde donde dio un nuevo discurso a los allí presentes, que fue interrumpido de forma constante por vitores y aclamaciones. En palabras de Prim, "el pueblo de Jerez había merecido bien de la patria por los esfuerzos que había hecho en pro del alzamiento nacional". Desde allí se trasladó al domicilio de Pedro López Ruiz (quien terminaría siendo alcalde de la ciudad). En esa casa estuvo hasta las 6 de la tarde, siempre rodeado por público que lo vitoreaba desde el exterior. Volvió a asomarse para pronunciar una nueva alocución en la que destacó "su amor y su entusiasmo" hacia los jerezanos. Pronto tomó el tren para retornar a Cádiz. Frente al éxito rotundo en tierras gaditanas, existían serias dudas sobre la posición de las autoridades más allá del Estrecho de Gibraltar. Por ese motivo, el 23 de septiembre Prim partió hacia Tarifa y Algeciras. La guarnición de esta última, al divisar la escuadra, indicó su adhesión a los revolucionarios. Cuando el jefe de la revuelta desembarcó, tuvieron lugar diversos actos de reconocimiento hacia su persona: "allí tuvimos que arrancar al general de los brazos del pueblo que materialmente lo ahogaba. (...) Por poco nos tiran al agua del delirio que los embargaba", tal y como recogió Lara en su crónica de los hechos.

Espartero, Prim y Serrano, entre otros, aparecen representados en esta alegoría gráfica de la revolución: "Españoles sobre todo: iniciadores de la gloriosa revolución".

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