La andaluza fue una sociedad con esclavos. Y lo fue porque, efectivamente, se toleraba y se asimilaba la esclavitud, de manera que las personas sometidas a esta condición jurídica, de diferentes procedencias y grupos étnico-lingüísticos, formaron parte de su entramado social, económico y cultural. Esta institución tuvo un desarrollo especialmente destacado desde mediados del siglo XV hasta finales del siglo XVII. Junto con la pervivencia de la guerra, la cabalgada y la piratería como formas de esclavización de musulmanes en la frontera establecida, primero, en el Reino de Granada y, después, en el mar Mediterráneo, la expansión oceánica de portugueses y castellanos produjo la arribada masiva de esclavos naturales del África subsahariana y también, aunque en menor medida, de las islas Canarias, de América y de las costas del Índico y del Pacífico.
Eclesiástico con su esclavo y un criado. Louis Boudan, segunda mitad del siglo XVII.
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