Históricamente, la Sierra de SeHar, denomina as desde los tiempos de gobierno árabe, ha sido un enclave poblado por distintas civilizaciones que han basado su economía, sobre todo, en la agricultura y el pastoreo, ocupaciones que apenas han cambiado con el paso del tiempo. Esta tierra, que aún guarda silenciosa muchos de los secretos de su historia bajo las laderas de sus montanas, repletas de fortalezas y olivares, ha sido cuna de íberos, que trazaban por aquí su camino desde el núcleo arqueológico del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete) hasta el del Collado de los Jardines (Castellar, Jaén); de romanos, aún tímidos en documentaciones, aunque conectados desde la villa romana de Los Baños (Arroyo del Ojanco, Jaén) hasta el imponente yacimiento de Cástulo (Linares, Jaén) por el Puente Mocho (Beas de Segura, Jaén); de árabes que fueron diestros constructores de todas las fortificaciones de la zona y primeros impulsores de la sierra; y, al fin, de orgullosos cristianos reconquistadores que deshicieron y rehicieron las antiguas villas.
En la actualidad, la comarca de la Sierra de Segura se compone de los municipios de Arroyo del Ojanco, Beas de Segura, Benatae, Génave, Hornos de Segura, Orcera, Puente de Génave, La Puerta de Segura, Santiago-Pontones, Segura de la Sierra, Siles, Torres de Albanchez y Villarrodrigo, que juntan una población de casi 23.000 personas. La Sierra de Segura pertenece al parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el espacio protegido más extenso de España, área de la que ocupa el 80% de la superficie total, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El pico más emblemático de la sierra es El Yelmo (1807 m), desde donde se pueden avistar las tierras del sur de Albacete y Ciudad Real y las del norte de Granada.
Esto da cuenta de una circunstancia espacial que es principal en la definición de la idiosincrasia serranosegureña. En las Relaciones topográficas, elaboradas por el interés de Felipe II, los encuestados de Segura de la Sierra dijeron, ya en 1575, que esta tierra "divide sus términos con pueblos del Reino de Murcia y del Reino de Granada y Andalucía y Reino de Toledo", pero que al tiempo "no es de ninguno de los reinos de Murcia, Granada, Andalucía ni Toledo porque está en medio de todos ellos". Ante las pesquisas de los investigadores, varios pueblos se adscribían dudosos a Toledo, como Torres (hoy de Albanchez); otros a Murcia, como Benatae, Génave y Siles; otros a Castilla, como Hornos; y otros se creían "a mojón" del Reino de Granada, como Santiago de la Espada (hoy SantiagoPontones).