Columnas

El andaluz de la Sierra de Segura

Crisol de acentos y fronteras

La comarca jiennense de la Sierra de Segura se encuentra en uno de los extremos geográficos del tapiz andaluz. Políticamente, fue durante siglos territorio murciano; socialmente, debido a su proximidad, las relaciones sociales siempre se inclinaron hacia La Mancha. Al noreste de Andalucía, hoy los serranosegureños comparten tierras, ríos y gentes con localidades que pertenecen a otras provincias, comarcas y comunidades, cuestiones que se filtran a través de sus costumbres y gastronomía, pero también en su acento y lengua. La Sierra de Segura mantiene rasgos del español meridional y las hablas andaluzas orientales, pero también notas manchegas y murcianas, consecuencia de su localización y devenir administrativo y social. 

ANA MARÍA ROMERA MANZANARES
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
Históricamente, la Sierra de SeHar, denomina as desde los tiempos de gobierno árabe, ha sido un enclave poblado por distintas civilizaciones que han basado su economía, sobre todo, en la agricultura y el pastoreo, ocupaciones que apenas han cambiado con el paso del tiempo. Esta tierra, que aún guarda silenciosa muchos de los secretos de su historia bajo las laderas de sus montanas, repletas de fortalezas y olivares, ha sido cuna de íberos, que trazaban por aquí su camino desde el núcleo arqueológico del Cerro de los Santos (Montealegre del Castillo, Albacete) hasta el del Collado de los Jardines (Castellar, Jaén); de romanos, aún tímidos en documentaciones, aunque conectados desde la villa romana de Los Baños (Arroyo del Ojanco, Jaén) hasta el imponente yacimiento de Cástulo (Linares, Jaén) por el Puente Mocho (Beas de Segura, Jaén); de árabes que fueron diestros constructores de todas las fortificaciones de la zona y primeros impulsores de la sierra; y, al fin, de orgullosos cristianos reconquistadores que deshicieron y rehicieron las antiguas villas. En la actualidad, la comarca de la Sierra de Segura se compone de los municipios de Arroyo del Ojanco, Beas de Segura, Benatae, Génave, Hornos de Segura, Orcera, Puente de Génave, La Puerta de Segura, Santiago-Pontones, Segura de la Sierra, Siles, Torres de Albanchez y Villarrodrigo, que juntan una población de casi 23.000 personas. La Sierra de Segura pertenece al parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el espacio protegido más extenso de España, área de la que ocupa el 80% de la superficie total, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El pico más emblemático de la sierra es El Yelmo (1807 m), desde donde se pueden avistar las tierras del sur de Albacete y Ciudad Real y las del norte de Granada. Esto da cuenta de una circunstancia espacial que es principal en la definición de la idiosincrasia serranosegureña. En las Relaciones topográficas, elaboradas por el interés de Felipe II, los encuestados de Segura de la Sierra dijeron, ya en 1575, que esta tierra "divide sus términos con pueblos del Reino de Murcia y del Reino de Granada y Andalucía y Reino de Toledo", pero que al tiempo "no es de ninguno de los reinos de Murcia, Granada, Andalucía ni Toledo porque está en medio de todos ellos". Ante las pesquisas de los investigadores, varios pueblos se adscribían dudosos a Toledo, como Torres (hoy de Albanchez); otros a Murcia, como Benatae, Génave y Siles; otros a Castilla, como Hornos; y otros se creían "a mojón" del Reino de Granada, como Santiago de la Espada (hoy SantiagoPontones).

Mapa de los partidos de Alcaraz, Segura y Cazorla. Se puede observar fácilmente cómo los terrenos de la Sierra de Segura (partido de Segura en el mapa, rodeado de rojo, según indica la leyenda) estaban en medio de varios reinos históricos, el de Jaén, el de Granada y el de Murcia, y Castilla-La Mancha.

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EN LA HISTORIA. Desde su reconquista cristiana en el siglo XIII, las poblaciones de la comarca de la Sierra de Segura han bailado entre las lindes de lo que hoy consideramos comunidades autónomas diferentes. En 1242 la Orden de Santiago concluyó la conquista de estos territorios, a los que se les concedió la legislación proporcionada por el Fuero de Cuenca. Hasta el ano 1507 la comarca formaba parte del Reino de Jaén, aunque desde esa fecha fue segregada y anexionada al de Murcia. En 1581, por las Ordenanzas de Felipe II, el que investigó en la zona y se encargó de las Relaciones topográficas ya citadas, las villas del Común de Segura podían dictar sus propias normas para la conservación de sus montes, situación que cambió debido a su altísima rentabilidad. Tal es el caso que Fernando VI, en 1748, concedió el título de Provincia Marítima de la Sierra de Segura para que se explotaran los recursos forestales de la zona para la construcción de, por ejemplo, la Fábrica de Tabacos de Sevilla. Durante estos años, se confeccionó el Catastro del Marqués de la Ensenada: los municipios serranos contestaron en 1755, por su pertenencia todavía a Murcia (donde hubo que repetir el interrogatorio); Beas de Segura respondió dos años antes, en 1753, como parte de la antigua provincia de La Mancha. Con todo, tampoco en estas fechas el territorio fue homogéneo administrativamente hablando: si en el siglo XVI el término de Segura se dividía entre los obispados de Cartagena y Toledo; por el siglo XVIII la provincia marítima, que comprendía asimismo otras localidades, como Alcaraz, Taibilla, La Sagra, Quesada y Cazorla, se dividió administrativamente en dos, teniendo en cuenta las aguas vertientes al Guadalquivir, que dependían de Cádiz, y las que desembocaban en el Segura y, por tanto, dependían de Cartagena. En 1833, con la división provincial de Javier de Burgos la comarca de la Sierra de Segura pasó a pertenecer al Reino de Jaén: las localidades murcianas y la manchega se hacían jiennenses y, por tanto, andaluzas. Desde 1978, en conjunto, pertenece a la provincia andaluza de Jaén.
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