ETA emprendió tres estrategias diferentes que estructuran su historia: acción-reacción (1965-1978), guerra de desgaste (1978-1995) y socialización del sufrimiento (1995-2011).
Hasta 1990, la comunidad autónoma había sido escenario de cinco atentados distribuidos entre 1983 y 1989 en los que fueron asesinados el médico de la prisión de El Puerto de Santa María, Cádiz, Alfredo Jorge Suar Muro, el 14 de octubre de 1983, y Conrada Muñoz Herrera, ama de casa, el 11 de agosto de 1989 en Montilla. Entre 1990 y 1991 la organización realizó ocho atentados que causaron cuatro víctimas mortales, cifras que muestran una diferencia más que notable en comparación con los años precedentes y que reflejan el cambio operado en los planes de ETA en este territorio.
La primera prueba de que existió un interés real por actuar en Andalucía y sembrar el pánico para alterar la futura Expo 92 apareció el 2 de abril de 1990 cuando, gracias a un control policial efectuado por la Guardia Civil en Santiponce (Sevilla), fue detenido Jean Dominique Feron, más conocido como Henri Parot. El líder del comando Argala conducía un coche bomba armado con trecientes kilos de explosivo para atentar contra la Jefatura Superior de Policía de la ciudad hispalense. Cuando los miembros de la benemérita le dieron el alto, este emprendió una huida a pie en la que se produjo un intenso tiroteo hasta que finalmente fue inmovilizado. Con su detención, la Guardia Civil pudo ubicar y desactivar otro coche bomba listo para detonar frente a la empresa aeronáutica CASA, también en Sevilla, y un tercer vehículo ubicado en la céntrica calle Pastor y Landero que pretendían emplearlo para su huida a Francia.
ETA envió a Sevilla a su comando más letal para perpetrar una matanza coincidiendo, además, con la víspera a la Semana Santa, que marcó un salto cualitativo en sus actuaciones en comparación con las acciones hasta ese momento llevadas a cabo. Empero, la caída del terrorista argelino no detuvo a la banda en su empeño por frustrar el evento y, el 19 de ese mismo mes, un paquete bomba enviado al comisario de la Expo 92, Manuel Olivencia, hizo explosión en las manos de su secretaria, María del Carmen de Felipe Corisco que sufrió la amputación de su mano izquierda e importantes lesiones en la derecha.