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Los grandes mamíferos que convivieron con los neandertales

La fauna musteriense

JOSÉ ANTONIO RIQUELME CANTAL
UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA
El Paleolítico Medio en el sur de la península Ibérica se desarrolla entre momentos avanzados del Pleistoceno Medio (c. 300.000 años) y finaliza en torno a hace unos 42.000 años. Neandertal se considera una especie humana adaptada al frío. No obstante, las condiciones ambientales derivadas del último glaciar hacen muy improbable el uso de medios montañosos por encima de los 1.000 metros de altitud durante los periodos del año en los que el clima era más duro, incluso en latitudes como las que ocupa el sur de Iberia. En este contexto, aunque pudiera parecer que los neandertales del sur de España dispondrían de alguna ventaja por latitud, no es menos cierto que el recrudecimiento de las fases glaciares y sus repercusiones sobre los ecosistemas montañosos béticos debieron ser muy importantes; de modo que el desarrollo de las condiciones climáticas y la captación de alimentos en estas zonas montañosas debieron estar muy condicionados por estas circunstancias y restringida a las épocas del año más benignas, en las que la nieve retrocedería a cotas más altas. En resumen, debido a las condiciones periglaciares expuestas, es muy probable que las ocupaciones humanas de estos entornos se produjeran durante las estaciones menos frías del año. Durante el Pleistoceno Superior la mayoría de los yacimientos arqueológicos con presencia humana o de animales se han documentado en el interior de cavidades. Esto es debido a que las cuevas se configuran como lugar de refugio y hábitat temporal para los neandertales, en este caso, y como cubiles o lugares de hibernación de grandes carnívoros. Unas condiciones climáticas adversas y sus características como refugio harán que las cavidades se encuentren ocupadas, bien por los humanos, cuando establecen allí su campamento mientras explotan los recursos de una zona geográfica concreta, o bien por distintas especies de carnívoros que establecerán en ellas sus cubiles, con un fin parecido al de los humanos, y, normalmente, cuando aquellas se encuentren desocupadas. Esta importancia de las cavidades como refugio pudo crear situaciones difíciles entre humanos y carnívoros por su posesión y el hecho de que tanto unos como otros las ocuparon en distintos momentos queda demostrado porque, en la mayoría de las cuevas, las excavaciones arqueológicas realizadas han recuperado restos tanto de la presencia de humanos (piezas líticas, restos de talla o fuego, animales consumidos, etc.) como de carnívoros (restos óseos de los propios carnívoros que murieron en la cueva y huesos de las carroñas que estos aportaron al cubil). Asmismo, en yacimientos pleistocenos europeos en cuevas es frecuente encontrar actividad de humanos y de carnívoros. Esta situación induce a pensar que estos conjuntos arqueológicos son el resultado de una competencia entre ambos, tanto por las presas disponibles como también por la ocupación de las cuevas como lugar de hábitat, sobre todo en los momentos concretos en que los homínidos se asientan en un lugar determinado durante un periodo concreto de tiempo.
NEARDENTALES

Durante el Pleistoceno Superior la mayoría de los yacimientos arqueológicos con presencia humana o de animales han sido documentados en cuevas, lugares de refugio y hábitat temporal tanto para los neandertales como para los grandes carnívoros. Las excavaciones realizadas así lo demuestran al haber recuperado restos de presencia de humanos (piezas líticas, restos de talla o fuego, animales consumidos, etc.) y de carnívoros (restos óseos de los propios y huesos de carroñas). En este artículo se exponen cuáles fueron estos carnívoros y cómo compitieron o coexistieron con los neandertales.

Cueva La Sima. Cráneo concrecionado de hiena adulta.

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