Columnas
Dossier

El lenguaje de los neandertales

Un enfoque multidisciplinar

ANTONIO BENÍTEZ-BURRACO
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

Nuestra manera de ver a los neandertales ha cambiado sustancialmente con el tiempo. Hace un siglo se los consideraba criaturas primitivas, más próximas al resto de los primates que al ser humano. Hoy, en cambio, la mayoría de los investigadores piensa que las diferencias existentes entre ellos y nosotros son menores, más bien cuantitativas que cualitativas. Sabemos bastante de cómo eran biológicamente y podemos inferir también muchas cosas de su comportamiento a partir de los restos que han dejado sobre el terreno. Sin embargo, es menos lo que conocemos de su mente y en particular, de si usaban un lenguaje como el nuestro para comunicarse. La razón es obvia: el lenguaje como tal no fosiliza. A pesar de ello, es posible recurrir a una serie de indicios indirectos para inferir algunas de las características básicas de la capacidad que tenían los neandertales para aprender y usar lenguas (lo que suele denominarse facultad del lenguaje), de cómo podrían haber sido dichas lenguas, e incluso, de cuántas pudieron existir y cuál habría sido su distribución. ¿RESTOS FÓSILES? Un enfoque tradicional para tratar de determinar cómo habría sido el lenguaje neandertal ha sido el estudio de los restos fósiles del aparato fonador que usamos para generar los sonidos del habla (como el hueso hioides o el paladar duro), así como los del sistema auditivo que empleamos para percibirlos (fundamentalmente, los huesos del oído medio). Estos restos nos han permitido determinar con bastante precisión qué tipo de sonidos (linguísticos) podrían haber producido los neandertales. En general, sabemos más sobre los sonidos de tipo vocálico. La impresión que tenemos es que no habrían diferido demasiado de los que generamos los seres humanos, aunque quizás habrían sido algo menos nítidos. Otra manera tradicional de establecer si los neandertales usaban lenguas como las nuestras ha sido buscar indicios de que se comportaban como nosotros. Muchas de las actividades que los humanos llevamos a cabo habitualmente (como organizar batidas de caza, construir embarcaciones para colonizar islas o comerciar a través de redes que se extienden a larga distancia) se ejecutan mejor cuando se puede intercambiar información de manera verbal. Hay evidencias de que los neandertales realizaban todas estas actividades (especialmente, la caza de presas de gran tamaño, como elefantes o mamuts). Como además se han encontrado algunos indicios de simbolismo en su cultura (como algunas tumbas simples, collares o restos de ocre usado probablemente como adorno corporal), cabría pensar que sus posibles lenguas habrían estado hechas también de palabras, cuya naturaleza es netamente simbólica. Ahora bien, es cierto que todas las actividades anteriores se pueden hacer con éxito recurriendo a sistemas de comunicación más simples (si además nos apoyamos en gestos o dibujos) o que están al alcance, incluso, de mentes más simples u organizadas de forma diferente (como pasa con las personas con trastornos cognitivos no incapacitantes). Y en cuanto al simbolismo, una lengua es algo más que un conjunto de etiquetas arbitrarias para objetos del entorno: no solo porque hay otros componentes cuyo papel es puramente funcional (como las preposiciones o los artículos), sino que porque en una lengua es también fundamental la sintaxis, esto es, la manera que las palabras se combinan entre sí (porque no es lo mismo El perro persigue al gato que El gato persigue al perro, a pesar de que ambas oraciones están formadas por las mismas palabras). Sin embargo, no existen restos de sintaxis en el registro fósil.
NEARDENTALES

¿Tenían lenguaje los neandertales? Y si lo tenían, ¿cómo eran las lenguas que hablaban? A diferencia de otros aspectos de su biología o de su comportamiento, estas preguntas no pueden responderse directamente, porque el lenguaje no fosiliza. Sin embargo, adoptando un enfoque multidisciplinar, se pueden inferir algunos aspectos básicos del lenguaje neandertal. Es posible que los neandertales hablasen lenguas parecidas a las nuestras, pero seguramente más simples desde el punto de vista estructural y acaso menos inteligibles, destinadas además, en general, a la expresión de emociones o la transmisión de órdenes, y no tanto a comunicar información compleja.

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Indicios para inferir la presencia de capacidades gramaticales
  • En la imagen se recogen los indicios arqueológicos empleados para inferir la presencia en los neandertales de capacidades gramaticales semejantes a las de los humanos actuales.
    ◗ A. Pasos necesarios para tallar una piedra según el estilo olduvayense, asociado a las primeras especies del género Homo (arriba), y según el estilo achelense, posterior al anterior y asociado al Homo ergaster (abajo). En la parte inferior de la figura se muestran algunos ejemplos de tallas en dichos estilos (adaptado de las figuras 1 y 3 de Stout et al. (2021). "The measurement, evolution, and neural representation of action grammars of human behavior. Scientific Reports", 11(1), 13720).
    ◗ B. Venus de Kostenki, Rusia (de una antigüedad de entre 20.000 y 25.000 años), mostrando un complejo trenzado hecho con nudos. Fuente: https://commons.wikimedia.org/w/index.php?search=V%C3%AAnus+Kostenkiotitle =Special:MediaSearcho-go=GoGtype=image.
    ◗ C. Una de las piedras grabadas encontradas en Blombos, Sudáfrica (con una antigüedad de entre 70.000 y 100.000 años). Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Blombo.jpg.
    ◗ D. Comparación entre los tecno-complejos neandertales y humanos modernos. Elaboración propia.
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