Columnas

El himno de Andalucía

En pos de una voz propia

La búsqueda de un himno que reflejase el sentir de los primeros andalucistas fue un proceso arduo y no exento de polémicas que se extendió a lo largo de las primeras décadas del siglo XX. La letra de Blas Infante, hoy consolidada oficialmente con la armonización musical de José del Castillo como Himno de Andalucía, no fue la primera ni sería la última propuesta al respecto, y hubo de superar diversos escollos en su camino hacia el pleno reconocimiento institucional, el cual solo culminaría con la llegada de la Transición y tras casi cuarenta años de silencio forzoso.

MIGUEL ARNAIZ MOLINA
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
Para encontrar el primer intento de formalización de un himno andaluz es necesario remontarse a la Asamblea de Ronda de 1918, donde según Pedro Ruiz Berdejo se presentó (y se rechazó) la propuesta de himno La verde y blanca del doctor Tomás Orellana y Massa, fundador de la Federación Sanitario-Pedagógica Andaluza. De este himno, en principio sin música, solo se conserva la letra (anotada en una hoja de recetas), aunque se especula si la música de Mi bandera andaluza, himno registrado por el compositor sevillano Manuel López Farfán en 1935, pudo haber sido un intento tardío de musicalizar el texto. Sea como fuere, Blas Infante, que trató personalmente a Orellana y fue atendido por él como paciente al menos una vez en 1920, conoció de primera mano esta letra y no perdía la ocasión de elogiarla siempre que podía. LA VERDE Y BLANCA (TOMÁS ORELLANA) La bandera andaluza, por la brisa agitada, Desde lejos parece un limonero en flor. Una clásica reja de jazmines orlada Que promete el misterio de una noche de amor. De paz y de esperanza, son sus bellos colores, Poéticos emblemas de algún Abderramán Que evocan el pasado de grandeza y honores Que debe Andalucía al pueblo musulmán. Condena de un presente de oprobio y amargura Donde la raza sufre la pena de vivir, Promesa de un mañana de paz y de cultura, Espera de un grandioso, risueño, porvenir. Levanta ¡Andalucía! tu bandera de gloria Con los bellos colores del limonero en flor, El airón que condujo de victoria en victoria, La valerosa hueste del Hajib Almanzor. ¡Despierta Andalucía! ¡Levántate sultana! Recobra nuevamente tu personalidad Y vuelve de tu suelo a ver la soberana Al grito sacrosanto de ¡tierra y libertad! Tu mágico conjuro que a la Iberia reaviva, Prendiéndose las almas al fuego de tu sol Y brinda a tus hermanos con la rama de oliva La visión protectora del futuro español. Las similitudes entre el texto de Orellana y la propuesta posterior de Infante son más que evidentes en fondo y forma, empezando por las alusiones a la bandera andaluza como alegoría de la paz y la esperanza, siguiendo con el llamamiento a los andaluces a levantarse para reclamar tierra y libertad, y cerrando con una reivindicación del papel de Andalucía dentro de España. Estos tres elementos sintetizaban de una forma clara los tres pilares básicos del ideario andalucista del que tanto Orellana como Infante eran partícipes, simbolizando cada uno el pasado, presente y futuro de Andalucía. Un pasado que volvia la vista a al-Andalus como cénit de la cultura andaluza y que dejaba su testimonio en los colores blanco y verde de su bandera. Un presente enfocado en el ambicioso proyecto de reforma agraria del campo andaluz a través de la doctrina del impuesto único, teoría del economista estadounidense Henry George, que en los mítines de Blas Infante se reivindicaba al grito de "¡tierra y libertad!". Y, finalmente, un futuro que miraba hacia la reorganización territorial de España y el entronque de Andalucía dentro de esta, como faro cultural dentro de un hipotético marco federalista (que posteriormente, a partir de la Segunda República, derivó en autonomista). Se desconoce cuándo comenzó Blas Infante a trabajar en su propia propuesta de himno. La primera copia impresa figuró ya bajo el título de "Himno de Andalucía" en forma de díptico editado por la Junta Liberalista justo antes de la celebración de la Asamblea de Córdoba de 1933, cuya partitura fue posteriormente reimpresa en diversas publicaciones (Blas Infante, Andalucía desconocida, ca. 1934, y Joaquim Cases Carbó, 33 poesies. hispàniques-internacionals-íntimes, 1936). En esta nueva letra, que constituye hoy el texto oficial del Himno de Andalucía, Infante se nutrió del mismo sustrato ideológico y simbólico que Orellana, aunque añadiendo algún elemento nuevo destacable como es la alusión final al lema de la Junta Liberalista "Andalucía por sí, para Iberia y la humanidad", que Infante solía emplear sustituyendo la palabra "Iberia" por "España". HIMNO DE ANDALUCÍA (BLAS INFANTE) La bandera blanca y verde vuelve, tras siglos de guerra, a decir paz y esperanza, bajo el sol de nuestra tierra. ¡Andaluces, levantaos! ¡Pedia tierra y libertad! ¡Sea [Sean, en el original] por Andalucía libre, España y la humanidad! Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos: hombres de luz, que a los hombres, alma de hombres les dimos. ¡Andaluces, levantaos! ¡Pedia tierra y libertad! ¡Sea [Sean] por Andalucía libre, España y la humanidad!

Letra y partitura del Himno de Andalucía, díptico de la Junta Liberalista, 1933.

imagen

La música elegida por Infante fue Santo Dios, canto de siega tradicional cuya armonización y arreglo corrieron a cargo de José del Castillo Díaz

Para acceder al contenido completo es necesario realizar la suscripción