Columnas

El deporte obrero andaluz

Las clases populares a la conquista de los New Sports

¿Deporte? Sí, pero deporte obrero. ¿Qué es eso? La historiografía oficial había dejado prácticamente expedito el estudio de la historia de las clases populares vinculada al deporte. No la de aquellos buenos deportistas, que viniendo de sectores populares destacaron, por ejemplo, en el mundo del balompié, sino la visión de conjunto de las clases populares sobre un fenómeno como el del deporte moderno, vinculado a la burguesía. Este sería ensanchado en su práctica por estos nuevos sectores, los cuales se incorporaron al mismo.

IKER IBARRONDO MERINO *
UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID - CSIC - ILLA
[*] Ministerio de Universidades /Universidad Politécnica de Madrid RD 289/2021 financiado por la Unión Europea-NextGeneration EU / CSIC/ ILLA/ Proyecto I+D+| NECROPOL (PID2019-104418RB-100)
La lucha por el derecho a la práctica deportiva de las clases populares fue distinta y diferencial en tiempo y forma en función de la realidad sociopolítica del momento, teniendo en Andalucía unas peculiaridades que la significan. Desgraciadamente los ignominiosos hechos acaecidos tras el golpe de Estado de 1936 dificultan la reescritura de ese pasaje de la historia, que solo puede ser abordado desde los escasos recursos archivísticos y la hemerografía andaluza del momento. El ocaso del siglo XIX y el emerger del XX fueron el escenario en el que el deporte de raíz anglosajona se asentó en el Reino de España. Este escenario estuvo lastrado por una serie de factores de vinculación sociopolítica y religiosa, que encontraron su mayor expresión en los discursos de la "modernidad defensiva", los cuales veían en estos nuevos deportes una agresión a la españolidad. Esta posición, que fue variando en tanto en cuanto las posiciones regias mostraron cierta aquiescencia a los deportes elitistas como la hípica, en un primer momento, y, posteriormente, a estos nuevos deportes —eso sí, comprendidos desde parámetros clasistas—, se vio ensombrecida por el gran sector social impulsor del deporte, la terna formada por el burgués local, el viajero y el profesional extranjero. Sería ese triángulo, estudiado : por el investigador Ángel Bahamonde, con una primacía del componente extranjero, el que haría germinar los new sports en las costas andaluzas en torno a 1890. Animado por el comercio en torno a la minería y a las uvas, la llegada de extranjeros a Andalucía trajo consigo sus usos y costumbres, entre las que estaba el deporte, destacándose el fútbol, cuyos primeros partidos se jugaron en la localidad minera onubense de Riotinto. Deporte que empezó en Andalucía su asentamiento, en paralelo al ciclismo y al montañismo, prácticas deportivas en las que hay que destacar la Sociedad Díez Amigos Limited de Sierra Nevada y el Club Velocipedista de Sevilla de 1897. Simultáneamente a este proceso de transformación del deporte en torno a sí mismo, virando desde una práctica rudimentaria a un ejercicio físico reglado y estructurado, se produjo un cambio en los agentes participantes del mismo, extendiéndose su práctica de forma gradual -siendo su mayor exponente en la Segunda República— a las clases populares, las cuales entraron en liza por el disfrute del tiempo de ocio en clave deportiva, a las mujeres y al medio rural. Los sectores obreros iniciaron su camino deportivizador a inicios de siglo XX mediante la red de escuelas socialistas, que tuvieron expresiones en lugares como Higuera de Arjona, cuya sociedad socialista La Invencible sería un ejemplo. Este tipo de escuelas, que tuvieron una línea similar a la pedagogía de la Institución Libre de Ensenanza, fueron los lugares donde se dieron las primeras expresiones físico deportivas en los sectores proletarios.

Grupo de participantes en el que aparece José Morgado vistiendo la camiseta clara con una franja oscura; es el primero de la izquierda de los cuatro que aparecen en la derecha de la fotografía.

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Sin embargo, estas escuelas no fueron los únicos espacios primarios de contacto con el deporte desde una perspectiva lúdica de los sectores obreros, ya que a estos se unieron las colonias, como la de Jerez de la Frontera, que fue creada en 1928 por las sociedades obreras para los hijos de trabajadores del Puerto de Santa María, que recibió ayudas públicas y de algún potentado como Elías Ahuja, quien cedió su casa. Este aparente interés por las cuestiones deportivas quedó expresado de forma más gráfica en sus dirigentes políticos y en sus organizaciones. Así, son esclarecedoras las palabras de Azorín apostando por una educación con juegos gimnásticos, aunque, sobre todo, el énfasis lo pondrían las ramas juveniles del socialismo. Estas ramas, animadas por la consecución de la jornada laboral de ocho horas en 1919 y por el emerger del deporte obrero internacional en los medios escritos, llegarían a aprobar y avalar la creación de entidades deportivas desde el socialismo en un congreso en el que participó el socialista cordobés de Pueblo Nuevo del Terrible, Daniel Moreno, las cuales sería la semilla que germinaría en la etapa republicana.
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