En muchos hogares del litoral de Andalucía, fue habitual encontrarse con fotografías familiares de niños vestidos de marinero y tocados con la tradicional prenda de cabeza, el Lepanto de las escalas y clases de marinería de la Armada. De partida, podríamos pensar en alegres jóvenes en el día de su primera comunión; sin embargo, la cinta que orla el gorro de la marinería nos da la pista: "Flechas Navales" o "Sección Naval del F. de J." según qué etapa. Estos niños y jóvenes eran los popularmente conocidos como "los Flechas Navales".
Como ya sabemos que no son niños de comunión, sino jóvenes con uniforme militar, surge la pregunta, ¿qué hacen estos niños vestidos así? ¿Cuándo y por qué se crearon estas escuelas? ¿Cuál fue su desarrollo e implantación?
El empleo de niños y jóvenes en profesiones de la mar, como el transporte marítimo, la marina de guerra o la pesca, es algo totalmente arraigado en el imaginario colectivo de los pueblos costeros. Instituciones privadas o públicas como los "Pósitos de pescadores" o los "Asilos Navales" se desarrollaron desde tiempos remotos como organizaciones de apoyo, para viudas y huérfanos, de quienes perecían ejerciendo su trabajo en un ámbito tan hostil como es la mar. Durante el siglo XIX y primer tercio del XX, destacó el Asilo Naval Español que, con apoyo de las Diputaciones Provinciales y la Armada, formó como marineros a jóvenes huérfanos. Su obra pudo influir en el ánimo de los promotores de las escuelas de Flechas Navales (EFFNN), concebidas como caladero de una necesitada marina nacionalista durante la Guerra Civil de 1936-1939.
Sin embargo, estas nuevas escuelas se fundaron en un contexto distinto. En el siglo XIX surgieron en Europa una serie de necesidades formativas en torno a una juventud que empezaba a disponer de tiempo para el ocio. Movimientos religiosos, políticos y laicos articularon iniciativas para formar y entretener a la juventud fuera del sistema educativo que se fueron extendiendo a partir de la primera mitad del siglo XX. Es un fenómeno que se inicia en Alemania y alcanza su máxima expresión con la obra del coronel británico Sir Robert Baden-Powell; el movimiento "Scout".
En España, estos grupos juveniles se desarrollaron principalmente en el ámbito de los partidos políticos, tanto de izquierdas como de derechas, así como en una versión hispana de los scouts, Exploradores de España. De esta última organización, procedían los primeros dirigentes que, a partir del 18 de julio de 1936, articularon las nuevas Organizaciones Juveniles (OOJJ) de la zona sublevada. Este control de la juventud facilitó la formación premilitar de los jóvenes militantes —y futuros combatientes— encuadrados con edades entre los nueve y los dieciocho años.