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Hoefnagel, el paisajista de las ciudades del pasado

Granada, 23 de septiembre de 1565

EVA DÍAZ PÉREZ
ESCRITORA Y PERIODISTA

El pintor flamenco viajó por Andalucía convirtiéndola en su territorio preferido al dedicarle la mayor parte de sus famosas vistas urbanas. Sus dibujos contenían detalles de paisajes urbanos y singulares escenas que sirven para documentar curiosidades de la vida cotidiana del siglo XVI.

Si pudiese pintar este sonido... Es una fuentes, los surtidores, los aljibes, los ríos subterráneos... Joris Hoefnagel ha colocado su caballete para pintar el paraíso. Y el paraíso está en esta ciudad, la ciudad legendaria del reino nazarí que ahora devuelve una confusa y perturbadora imagen en la que se mezclan las apariencias cristianas con las raíces moriscas. El pintor flamenco Joris Hoefnagel (Amberes, 1542-Viena, 1600) lleva apenas unos días en Granada para dibujar una vista panorámica de la ciudad, pero ya sabe que es imposible. En otros lugares ha conseguido pintar sus perfiles, dibujar con precisión documental sus principales edificios, captar algunos detalles pintorescos. Pero en Granada hay algo hechizante que impide atraparla y definirla. Y ahora que tiene el caballete plantado ante ese espectáculo de la vida, tiene la necesidad de pintar el agua que suena, el agua que ríe y que provoca cosquillas en las piedras antiguas. Algo que sabe que es imposible de pintar. Y luego está el olor, el olor de esos pequeños paraísos que son los cármenes, esas casitas con huertas y jardines donde es posible que crezcan todas las flores del mundo. Un hortus conclusus solo para los elegidos. Quién pudiera quedarse a vivir dentro de uno de estos cármenes que intenta atrapar en su pintura. Hoefnagel recuerda ahora la belleza imposible de los diamantes. Su familia en Amberes se dedica al negocio de las piedras fabulosas. Su ojo está acostumbrado a esa luz filtrada y huidiza. Esa piedra que atrapa el alma de las cosas. Pero aquí, en Granada ha descubierto una luz con mil luces dentro que le devuelve colores imposibles. En ninguna de sus vistas ha tenido tantas sensaciones encontradas. Le gustaría gozar de esta ciudad, pero no tener que dibujarla. Porque no puede atrapar su alma.

Vista de Granada que incluye detalles singulares de su población morisca.

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El pintor peregrino ha recorrido buena parte de España. Tiene un encargo para representar vistas de ciudades, definir así el mundo conocido. Curiosa empresa ahora que vive en el siglo en el que las geografías están cambiando. El ya lo ha visto en su Amberes natal, eje del comercio internacional, y también en el puerto de Sevilla donde la famosa Flota de Indias del imperio español llega con riquezas increíbles, pero sobre todo con fabulosas noticias de nuevos territorios. En la Casa de la Contratación de Sevilla ha visto cómo los cosmógrafos tienen que cambiar constantemente los mapas del mundo. Lo que creían que era una isla resultaba ser un continente y lo que se pensaba que era un lago resultaba ser un mar. En este tiempo de cambios, Hoefnagel intenta atrapar un instante de la Historia. En realidad, es un aliado perfecto de nuestro Google Time. El detiene el tiempo y nos muestra lo que ocurrió en un momento concreto del pasado. Por ejemplo, en esta mañana del 23 de septiembre de 1565 en una ciudad que él cree embrujada por culpa de tanta belleza.
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