Cuando se han cumplido más de 8o años de la muerte del poeta Antonio Machado en la localidad francesa de Collioure siguen saliendo, poco a poco, más documentos relacionados con sus últimos años de vida y, principalmente, con su exilio. Entre ellos, destacan los hallados por su familia en Chile y cedidos a la Fundación Unicaja. También aparecieron en casa de Lali, la hija mayor de José, las cartas escritas por José y Matea a sus hijas cuando ellas estaban en Rusia; en estas misivas escribía algo don Antonio y firmaba su madre, doña Ana.
Cuando hace diez años publiqué mi último libro referente al exilio de Antonio Machado, El largo peregrinar hacia la mar, pensé muy ingenuamente que poco más se podía descubrir sobre esta etapa de la vida del gran poeta español. Muchos investigadores veníamos, desde hacía largo tiempo, examinando con lupa la prensa, los documentos oficiales que habían quedado, alguna que otra carta y, sobre todo, habíamos escuchado con sumo interés los testimonios de las personas que lo habían conocido y acompañado durante los últimos tres años de su vida.
Estaba muy equivocada. Siguen saliendo, poco a poco, más documentos. Y, desde 2018 principalmente, algunos que están relacionados con su exilio. Fueron primero los documentos hallados por la familia en Chile y cedidos a la Fundación Unicaja. Aparecieron también en casa de Lali, la hija mayor de José, las cartas escritas por José y Matea a sus hijas cuando ellas estaban en Rusia; en estas misivas escribía algo don Antonio y firmaba doña Ana. Entre estas líneas de las cartas de don Antonio a sus sobrinas, emociona que, en aquellos momentos de tanta angustia, siguira el profesor corrigiendo los errores de ortografía o gramática hechos por éstas. Siempre se preocupó mucho por la educación de sus sobrinas, en particular durante la guerra. Recordemos las clases que les daba a diario en Rocafort, con mucha paciencia, según nos relataron ellas mismas.
Ahora la Fundación Fernán González de Burgos está desempolvando los archivos del que fuera secretario de Manuel Machado, José María Zugazaga, donde también aparece algún que otro documento en relación con don Antonio.
Todos estos hallazgos constituyen una gran y buena sorpresa para los estudiosos si no fuera porque algunos, en lugar de aportar nueva información, desconciertan un poco levantando dudas o incógnitas.
De todas formas, al ver la cantidad de documentos encontrados en Chile, se nos ocurriría decir que don Antonio no iba tan ligero de equipaje en el camino del exilio. Efectivamente, se encontraron en la cartera negra de cocodrilo que le acompañó durante los tres años de este peregrinar, cantidad de cartas, de carnés, o de apuntes. Algunos, indudablemente, salieron ya de Madrid, otros fueron sumándose al contenido de la cartera a lo largo de los años, principalmente durante su estancia en Rocafort.
MADRID. Se sabe que don Antonio salió de Madrid en la tarde del día 23 de noviembre de 1936 y que recogió apresuradamente sus papeles y pertenencias antes de partir. Su destino era Valencia.
¿Por qué se llevó el poeta algunos papeles de su casa de Ceneral Arrando 4? ¿Por elección? ¿Por haber recogido apresuradamente la documentación y estos se encontraban dentro de la cartera? Sin hacer una enumeración exhaustiva destacaremos una carta remitida por dona Ana a su hijo cuando él acababa de llegar a Segovia pidiéndole que le diera las gracias al periodista que había escrito un artículo con motivo de la llegada del poeta a la ciudad del acueducto, porque se había portado muy bien. También, una carta de Bartolomé Cossío y una litografía numerada 42/50 firmada por su autor, sr. Silbert, de 1926. Está dedicada en 1928, en Segovia, a Antonio Machado y dice, en inglés, "To my friend don Antonio Machado from Silbert".
Sorprende, asimismo, encontrar en la cartera, seis cuartillas del borrador de su discurso de ingreso a la Real Academia. Nunca había demostrado mucho interés por el a pesar de haber confesado en varias ocasiones que terminaba unas cuantas cosas y se ponía a él. Después de diez años, aun lo tenía en mente. ¿Por qué se lo llevó? Lo que se nos puede ocurrir es que creía que no estaría fuera de casa durante largo tiempo y que podría regresar con él terminado o por lo menos bien avanzado y, cuando todo volviera a la normalidad, por fin leerlo.
VALENCIA. A los pocos días de su llegada a Valencia, las dolencias del poeta requirieron que se le trasladara al pueblecito cercano de Rocafort. Allí, en Villa Amparo, escribió mucho, recibió muchas visitas y aceptó cargos a pesar de su estado de salud que iba deteriorándose día a día. De estos cargos y nombramientos se encuentran las pruebas entre los documentos que se encontraban en la cartera.
Señalaremos el resguardo de la solicitud que presenta en Valencia el 4 de mayo de 1937 al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, para la confirmación de su cargo. Esto nos invita nuevamente a imaginar que el poeta pensaba que la contienda iba a acabar pronto y que iba a poder reincorporarse a su puesto de trabajo como docente.
Laisser-passer de Manuel Machado y de su mujer Eulalia para entrar en Francia. Documento hallado en el fondo de José María Zugazaga, secretario de Manuel Machado que fue donado a la Fundación Fernán Conzález