Columnas
Jóvenes valores

La sociedad del Barroco: una historia pintada

El reflejo de la estructura social en la producción pictórica

ANA BUENO VEGA
HISTORIADORA

Las obras pictóricas constituyen una valiosa fuente histórica: más allá de su significación estética, cualquier obra de arte es testimonio no solo del mundo interior de su autor, sino también del contexto social en el que fue creada. Así, podemos considerar la pintura barroca andaluza como una ventana desde la que mirar al pasado, al Siglo del Oro.

E1 Barroco fue la época de florecimiento y renovación artistica que se desarrolló durante el siglo XVII y cuya influencia se extendió hasta los inicios del XVIII. En la Monarquía Hispánica coincidió con los reinados de los Austrias Menores y el primer Borbón, Felipe V. La pintura andaluza, con sus focos principales en Sevilla y Granada, experimentó en este período un gran dinamismo: Alonso Cano, Velázquez, Murillo o Valdés Leal, entre otros, están en el altar de los mejores pintores de la Historia de Espana. Cultivaron un naturalismo tenebrista de influencia caravaggista y se caracterizaron por un virtuoso manejo de la anatomía. En cuanto a la temática, aunque realizaron muchos retratos (fundamentales en una época previa a la invención de la fotografía) y pintura religiosa, también cultivaron géneros novedosos, como el mitológico o el bodegón. Así, la nueva mentalidad propició que tipos sociales antes ignorados en las representaciones pictóricas irrumpieran en escena: en el gran teatro barroco todo tuvo cabida. 

La reina Mariana de Austria (1652-1653). Óleo de Velázquez.

imagen

VELÁZQUEZ Y LA CORTE. La Monarquía empleó la pintura para legitimar su poder y trasladar mensajes políticos a la población. El gran autor andaluz de la corte fue, sin lugar a dudas, el sevillano Diego Velázquez, que retrató a Felipe IV en más de quince ocasiones. Este monarca procuró ofrecer una imagen áulica; pero menos militar que sus predecesores, los Austrias Mayores, aunque es cierto que encontramos algunos paralelismos entre sus representaciones y las de su abuelo Felipe II. Ahora bien, el rey no fue el único protagonista de aquellas pinturas: la relevancia de la imagen de la Casa Real y la política dinástica implicaron la realización de numerosas obras protagonizadas por otros miembros de la familia real para los ambientes cortesanos. Algunos ejemplos son el retrato del heredero Baltasar Carlos (hijo de Felipe IV e Isabel de Francia, fallecido de viruela con solo dieciséis años) o el de La reina Mariana de Austria (sobrina y segunda esposa de Felipe IV, que había estado prometida a Baltasar Carlos hasta la muerte inesperada de este). Y, por supuesto, su obra culminante: Las Meninas, que muestra cómo era la infancia principesca en la corte española, con los bufones, las atenciones de las damas de compañía y la vigilancia de los ancianos. Por otra parte, el peso político y social de los validos —una especie de primer ministro en el gobierno del rey— también tuvo su correspondencia en el catálogo, con obras tan trascendentes como Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, a caballo, en la que el pintor retrató al valido con una semblanza militar (probablemente a petición del propio Olivares) que no concordaba con la realidad del personaje, poco dado a participar personalmente en campañas. 

RELIGIOSIDAD CONTRARREFORMISTA. El estamento clerical era muy heterogéneo: mientras que los párrocos y monjes eran individuos de baja extracción social, los cardenales, arzobispos y abades eran los hijos segundogénitos de familias nobles, a quienes la Ley del Mayorazgo impedía recibir el grueso de los títulos y propiedades de un linaje. Así, conservado el poder de las familias aristocráticas, a los segundones no les quedó otra vía que la carrera eclesiástica, a través de la que accedieron a altas dignidades. No fue nada extraño que estos religiosos —que dispusieron de grandes rentas y riqueza patrimonialactuaran como mecenas de las artes. De hecho, autores como Pacheco, Zurbarán, Alonso Cano o Murillo labraron su reputación gracias a encargos de iglesias y órdenes religiosas.

Para acceder al contenido completo es necesario realizar la suscripción