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El Reino de Sevilla entre los siglos XIII a XV

Fronteras y territorios en la génesis de la Andalucía bajomedieval

MANUEL GARCÍA FERNÁNDEZ
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

En el contexto geopolítico nuevo que • supuso la conquista y repoblación de Andalucía durante la segunda mitad del siglo XIII, el Reino de Sevilla, el más extenso y complejo de todos por su doble condición fronteriza con Portugal y Granada, se gestaría no antes de 1248 con la conquista de la ciudad cabecera del imperio almohade en al-Andalus. El reino, en buena medida heredero del antiguo reino abadí, almohade y almorávide, se configuraría definitivamente hacia 1251-1252 con el vasallaje del antiguo Reino andalusí de Niebla y el sometimiento del occidente de al-Andalus hasta el río Guadiana, en la raya misma con Portugal, tras el primer tratado de Badajoz de 1252-1253; y después, entre 1264 y 1266, con la ocupación definitiva de los taifas andalusíes sometidos del entorno del río Guadalete y la bahía de Cádiz, tras la frustrada rebelión mudéjar andaluza, y el control político de las campiñas más meridionales de la sierra sur sevillana, fronterizas tras el pacto de Jaén de 1246 con el Reino nazarí de Granada. Así pues, el Reino de Sevilla integraría desde entonces y casi en su totalidad las actuales provincias de Sevilla, Huelva, sur de Badajoz y Cádiz hasta el Estrecho de Gibraltar y, cuando se conquiste definitivamente la ciudad de Antequera en 1410, la parte norte de Málaga. 

Desde la segunda mitad del siglo XIII y hasta el final mismo, en los territorios sevillanos se diferenciaban con claridad dos áreas periféricas de difícil poblamiento y defensa más allá de las zonas de asentamiento preferente en las grandes ciudades del valle del Guadalquivir. Por un lado, las tierras marginales y fronterizas de la sierra sur; y, por otro, las ubicadas en el occidente onubense hasta el Algarve. Y al norte Sierra Morena que comunicaba Sevilla con Castilla y León. El nuevo reino fijaría ya sus límites territoriales exteriores en dos zonas de fronteras externas; por el occidente ante el Reino de Portugal, la conocida Banda Gallega sevillana, por la raya húmeda del bajo Guadiana y la raya seca de Sierra Morena, en la confluencias de los ríos Ardila y Chanzas; y, sobre todo, por el sur y suroeste, mas allá del río Guadalete y hasta el Estrecho de Cibraltar, frente al Reino nazarí de Granada y la algaradas norteafricanas, la llamada Banda Morisca sevillana. 

LA BANDA GALLEGA. Las grandes conquistas de Fernando III por Andalucía, por el bajo Guadalquivir, después de la capitulación de Sevilla el 23 de noviembre de 1248, dejaron inconclusa la posible fijación de las fronteras administrativas del nuevo Reino de Sevilla en el occidente de al-Andalus, territorio complejo y vasto dominado desde 1234 por la taifa andalusí del antiguo Reino de Niebla del líder local Ibn Mahfot, quien, en teoría, y al menos hasta la conquista de la ciudad de Niebla por el rey Alfonso X en 1262, extendía sus dominios desde la margen derecha de la desembocadura del Guadalquivir hasta el cabo de San Vicente. 

Entre 1234 y 1236, el monarca portugués Sancho II, con la colaboración de la Orden Santiago, había conquistado algunas ciudades del bajo Alentejo y del Algarve —entre ellas Ayamonte— acentuando la presencia fronteriza portuguesa a ambos lados el mismo río Guadiana ante la impotencia de Niebla. Por su parte, en el norte, en Sierra Morena, hacia 1248-1249, el monarca luso Alfonso III de Portugal, ahora en colaboración con la Orden del Hospital, cruzando el río Guadiana, en la confluencia de los ríos Ardila y Chanzas, habia llevado a cabo la discutida ocupación militar de Aroche, Alfayat de la Peña y Aracena, territorios considerados por las nuevas elites del poder concejil hispalense de su influencia jurídica y, sobre todo, económica, por proximidad a la sierra norte sevillana; es decir, su tierra o alfoz.

El reino de Sevilla

El Reino de Sevilla como realidad histórica y territorial determinada en el espacio y en el tiempo ha existido administrativamente durante siglos hasta la división provincial de Andalucía por Javier de Burgos del 30 de noviembre de 1833. Se desarrolló en la Baja Edad Media como una realidad geográfica, urbanística e incluso cultural, en gran parte heredera del antiguo reino abadí. Los orígenes geográficos de esta extensa región del occidente andaluz hay que buscarlos en el siglo XIII, básicamente en la vasta tarea de articulación defensiva y territorial llevada a cabo por el rey Alfonso X el Sabio; y, también, en el dilatado proceso de fijación de fronteras que supuso tanto la conquista castellana del bajo Guadiana frente al Reino de Portugal, como la del río Guadalete y las campiñas meridionales subéticas hasta el Estrecho de Gibraltar frente al Reino nazarí de Granada, y, por supuesto, en su inmediata repoblación posterior al fuero de Sevilla.

Ubicación del Reino de Sevilla.

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Cronología del Reino de Sevilla.

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