Reconstruimos la vida de uno de los personajes más curiosos llegados a España durante la Guerra Civil. Un aventurero finlandés capaz de conectar a través de su periplo vital a Howard Hughes con el mismísimo Francisco Franco. Un militar, actor, guionista, director, empresario... que saltó de guerra en guerra y de aventura en aventura convirtiéndose en participante activo de momentos cruciales de la historia del siglo XX.
Salamanca, 16 de abril de 1937. Los Dávila y José Moreno, escoltados por un destacamento de camisas azules fuertemente armado, deponen a Manuel Hedilla como jefe nacional de la Junta de Mando Provisional de Falange Española y de las JONS. Hedilla acude a Franco, que no lo recibe, así que pide a los falangistas que le son leales que tomen la Junta de Mando por la fuerza. Para conseguir los hombres necesarios acuden a la Academia de Jefes de Centuria de la Falange, situada en la localidad salmantina de Pedro Llen, donde Carl von Haartman, su director, acaba permitiendo la salida de los cadetes, que restablecen en el poder a Hedilla y detienen a Dávila.
Al día siguiente, en la sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Falange, Hedilla es elegido jefe del partido por diez votos contra cuatro y ocho abstenciones, siendo posteriormente recibido por Franco en su cuartel general del Palacio Arzobispal, escenificando un fraternal abrazo desde el balcón. El día 19, Hedilla recibe en su domicilio una carta de Franco con el texto del Decreto de Unificación, que fusionaba a la Falange con los Carlistas y creaba un partido único dentro del bando franquista. Ante la negativa de Hedilla a someterse a los términos del decreto, el día 23 de abril es detenido y procesado, siendo acusado el 29 de mayo de conspiración para derrocar a Franco. La Falange queda para siempre bajo el control absoluto del dictador y el jefe falangista es condenado en junio a muerte. El 18 de julio se le conmuta la pena y es encarcelado en Canarias, para después pasar a una situación de reclusión vigilada en Mallorca.
Carl von Haartman, testigo y partícipe de esta lucha de poder, es detenido y recluido hasta junio en el Gran Hotel de Salamanca, cuando Wilhelm Von Faupel, el embajador alemán, que según Hugh Thomas era el responsable de que el finés dirigiese la academia, conseguirá su liberación.
Pero, ¿quién era este finés que saltaba de guerra en guerra y que era conocido hasta en los Estados Unidos? Un militar capaz de conectar a través de su biografía al mismísimo Franco con el magnate hollywoodiense Howard Hughes y en cuyas peripecias, apasionantes y poco conocidas, se entremezcla la historia del siglo XX con su propia leyenda.
HIJO DE UN MUNDO EN EXTINCIÓN. Carl von Haartman fue un noble finlandés nacido en Helsinki en 1897, cuando su país aún pertenecía al imperio de los zares. Miembro de una familia de habla sueca, en la que era conocido cariñosamente como "Goggi", estaba predestinado a ocuparse de las tierras familiares cuando estalló la guerra de independencia de 1917. Lucharía del lado de los "blancos" bajo el mando del general Mannerheim, pariente lejano suyo, enfrentándose a los fineses apoyados por los bolcheviques. Durante la guerra ascendió de cabo a alférez, siendo herido en tres ocasiones. La brutalidad de los enfrentamientos, y la pérdida de varios familiares, provocó en él un intenso anticomunismo que lo acompañará toda su vida, hasta el punto de que algunas fuentes lo sitúan en Hungría durante la revuelta de 1956 contra el Pacto de Varsovia.
Tras el conflicto continuó la carrera militar en el regimiento de dragones de Nyland y en la recién creada fuerza aérea finlandesa, para completar su formación militar en la prestigiosa Escuela de Pilotos de Libau, en Letonia, donde obtuvo el título de piloto de combate, y en la Escuela de Caballería de Pinerolo, en Italia. En 1919 ingresó en la nueva Academia de Oficiales de Finlandia. En 1921, como capitán, es enviado a Italia como parte de la misión diplomática de su país.
En Roma llevó una vida disoluta y mundana. Entregado a la dolce vita, escribió que llegó a conocer al mismísimo Papa. Reclamado en su país, un intento de suicidio frustrado tras una sucesión de borracheras, y una apuesta que lo llevó a subir las escalinatas de la catedral de Helsinki a caballo, acabaron con su carrera militar. Su vida sin freno provocó su licenciamiento sin honores y la retirada de la asignación económica familiar.