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Viajeras olvidadas en Andalucía

Visiones de lo contrapintoresco en el siglo XIX

ALBERTO EGEA FERNÁNDEZ-MONTESINOS
UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

La imagen actual de Andalucía en su proyección internacional se debe en gran parte a los relatos de los viajeros del XIX y cómo estos construyeron ciertos tópicos y lugares comunes que llegan hasta nuestros días. En los ámbitos de la historia, la literatura o la antropología, durante décadas se ha escrito de manera muy extensa sobre cómo numerosos escritores extranjeros del XIX sentaron las bases de esta visión de una Andalucía pintoresca y costumbrista a la vez. 

Lo paradójico es que no fueron solamente varones los que se aventuraron a recorrer el sur peninsular durante el complejo siglo XIX español sino que también hubo una cantidad importante de mujeres viajeras que aportaron su particular visión. La prevalencia de ciertos tópicos afianzados por la mirada estereotípica de los escritores varones se ve cuestionada en ocasiones por los testimonios de las viajeras, cuya visión de las tierras y las gentes del Sur permanece poco conocida y divulgada hasta la fecha. 

Son precisamente estas aventureras las que en muchas ocasiones revelan los rincones menos explorados de la geografía andaluza y ofrecen un acercamiento que cuestiona y reformula los tópicos manidos heredados. Sus textos nos proporcionan una visión que podríamos denominar contrapintoresca de la realidad andaluza. Estas viajeras olvidadas son las protagonistas de las siguientes páginas. 

El siglo XIX vio la mayor afluencia de viajeros a Andalucía con visiones que abarcan desde grandes alabanzas y simpatías hacia la cultura local hasta las críticas más despiadadas y estereotípicas. Exploradores ha habido durante siglos pero los que realmente dejaron huella y crearon una auténtica fiebre de lo español en el extranjero fueron los escritores decimonónicos. Sus textos alaban desde la belleza de la mujer meridional hasta lo sublime del flamenco pasando por el rico patrimonio artístico cristiano de retablos e iglesias. Quedan atrapados por el exotismo de la arquitectura del período de al-Andalus, la gastronomía mediterránea y la simpatía de unas gentes de tradiciones pintorescas. Frente a esto, otras visiones inciden en lo negativo y abyecto, como los peligros de los bandoleros y los problemas de las hospederías, la omnipresencia de mendigos y rufianes y el calor abrasador como azote de los visitantes. De este modo, la imagen de lo andaluz, al igual que la mayoría de los estereotipos étnicos, se termina convirtiendo en un dualismo maniqueo que descalifica lo meridional bajo el escudriño del discurso imperial. 

Estas visiones sesgadas de lo pintoresco se ven reformuladas, y a veces cuestionadas, por los testimonios de diversas viajeras que llegaron desde final del siglo XVIII y de manera abundante ya en el siglo XIX. No solo se atrevieron a viajar por tierras lejanas sino que también dejaron sus testimonios por escrito, con este doble pronunciamiento, sus viajes y sus textos, consiguieron romper las barreras sociales de la época. 

Desde Inglaterra, Francia, Estados Unidos o Irlanda nos visitaron adineradas aristócratas, esposas de embajadores, profesoras pioneras o simplemente mujeres con ansias de conocer, explorar y satisfacer la vocación de científicas que les era semi vetada en sus lugares de origen por el mero hecho de ser mujeres. 

He podido documentar varias decenas de viajeras con textos de gran valor desde final del XVIII hasta comienzos del siglo XX aunque la brevedad de este artículo solo permita reseñar unas pocas. Distinguidas novelistas y profesoras de gran reputación en sus países de origen pero muy poco divulgadas en España, más aún cuando muchas de estas obras no se han traducido todavía al español.

Viajeros en Andalucía

La imagen actual de Andalucía en su proyección internacional se debe en gran parte a los relatos de los viajeros del XIX y cómo estos construyeron ciertos tópicos y lugares comunes que llegan hasta nuestros días. Sin embargo, hubo muchas viajeras, hoy en día casi olvidadas, que también disfrutaron de nuestra tierra y que aportan una visión que cuestiona la mirada estereotípica y costumbrista heredada en un acercamiento a lo andaluz que podríamos denominar contrapintoresco. ¿Qué rincones y aspectos menos explorados nos descubren sus testimonios? ¿Qué aportan estas viajeras sobre las costumbres, el carácter y la realidad social andaluza a lo mucho escrito hasta la fecha?

El bandolero "El Tempranillo" en la Serranía de Ronda, óleo de Wilhelm Gail (1837).

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No fueron solo varones los que se aventuraron a recorrer el sur peninsular durante el complejo siglo XIX. Hubo una cantidad importante de mujeres viajeras que aportaron su particular visión

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