Hasta hace poco tiempo no se había valorado suficientemente el legado del navegante Lorenzo Ferrer Maldonado, al considerarse apócrifa su Relación del descubrimiento del Estrecho de Anián (160g). Afortunadamente, las investigaciones actuales de la historia de la ciencia afirman todo lo contrario, confirmando que fue el descubridor del Estrecho de Bering. Por otro lado, las recientes perspectivas sobre la Leyenda Negra muestran un constructo mental interesado en sostener una perspectiva negativa sobre el mito marcopoliano. Estas cuestiones conllevaron a la falta de interés en este pensador, cuya biografía se está reescribiendo, no solo porque tenía, incluso, equivocado su lugar de nacimiento -fundamental para abordar al personaje—, sino también porque se obviaban sus aportaciones en campos como la ingeniería y la ciencia.
La aguja fija fue uno de retos de la ciencia náutica del siglo XVII. Ferrer realizó varios proyectos pagados por la Corona. "Demostración de la Aguja Fija", según el marino andaluz.
Lorenzo Ferrer Maldonado (Berja, 1557-Madria, 1625) era hijo de micer Juan Ferrer, rico hombre de negocios de Berja (Almería), y de doña Inés de Maldonado, natural de Guadix (Granada). Su abuelo paterno fue el genovés Lorenzo Ferrari o Ferri -castellanizado como Ferrer-, quien, en torno a 1501, se asentó en Berja para comerciar con productos moriscos de La Alpujarra (seda, frutos secos, etc.). Su tío Miguel Ferrer fue escribano de Berja, toda vez que tuvo otros tíos con inversiones y negocios en la cercana taha de Andarax.
Por parte materna, los abuelos de nuestro protagonista fueron el doctor don Pedro Maldonado de Algaba y doña Francisca de Manuel, naturales de Salamanca y Ubeda, respectivamente, ambos pertenecientes a linajes judeoconversos asentados en Guadix, donde hubo también larga parentela.
La rebelión morisca de Berja, en la Navidad de 1568, conllevó un verdadero drama para los Ferrer, pues murieron varios de sus miembros —entre otros el padre de Lorenzo-, obligando a doña Inés Maldonado a refugiarse en Guadix con su tío, el licenciado Diego de Burgos, párroco de San Miguel. En esta ciudad completó Lorenzo su formación, teniendo acceso al mundo libresco, razonamientos intelectuales —astronomía, geografía...— conocimientos que implementó con saberes técnicos transmitidos por su familia ligur, intimamente relacionada con los viajes por mar.
Al término de la contienda (1571) doña Inés y sus hijas retornaron a la maltrecha villa de Berja, forzando a sus hijos varones a buscarse la vida: Josephe Ferrer, posiblemente el primogénito, emigró a Indias en 1573, mientras que su hermano Miguel Ferrer se integró en el tercio de don Lope de Figueroa, donde pronto alcanzó fama de buen capitán. El hermano pequeño, nuestro Lorenzo Ferrer, intentó en 1575 repoblar en Laujar de Andarax (Almería), aunque la legislación repobladora se lo impidió, optando por enrolarse en la flota de Indias, asistiendo a las rutas atlánticas y también pacíficas.
Ferrer goza de plena confianza en los círculos científicos, al considerarlo un experto en navegación interoceánica
Portada del volumen Imagen del mundo sobre la esfera, cosmografía y geografía teórica de planetas y arte de navegar de Lorenzo Ferrer Maldonado, impreso en 1626.
Lorenzo Ferrer retornó en 1581 y permaneció junto a su madre salvaguardando la economía familiar, aunque siguió con diversas idas y venidas a Indias. Casó en 1587 con Luciana Montiel de Amurrio —de ascendencia de Cazorla y Úbeda-, sobre cuya familia planeaban también sospechas de judaísmo. Por entonces tenía muy avanzado su Alfabecto Ystorial de las cosas memorables del mundo, desde su creación hasta el año 1580, obra que obtuvo licencia real para publicarse en 1588, y de la que no se conservan ejemplares. Aquel año retornó a la flota del Atlántico, concretamente al litoral de Portugal, realizando un largo viaje (luego hablaremos de él), y del que retornó en 1590, fecha en la que hace alarde de riqueza (casas en Granada y Guadix, esclavos...). Esta ostentación fue pasajera, pues pronto aparecieron las deudas, que se hacen acuciantes con la casi inmediata muerte de su esposa.