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El viaje en el mundo árabe e islámico clásico

Al-Andalus, territorio idealizado por viajeros y geógrafos

FÁTIMA ROLDÁN CASTRO, Mª ALEJANDRA CONTRERAS REY
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

La idea del viaje ha estado presente en el mundo árabe e islámico desde sus orígenes. La etapa preislámica conocida como yahiliyya, o época de la ignorancia del Islam, produjo una poesía de inicial transmisión oral que ha quedado representada en diez casidas o poemas conocidos como al-muallagat (las colgadas), título que plasma el recuerdo de los concursos literarios que se celebraban en La Meca con ocasión de las ferias anuales que convocaban a numerosos habitantes de la península arábiga. 

Estos poemas respondían, por lo general, a un esquema tripartito en el que las temáticas principales —prólogo amoroso, viaje por el desierto y panegírico, autoelogio o vituperio—, se repartían de forma irregular según el poeta, pero en todos los casos se dedicaba una secuencia de mayor o menor extensión a narrar un viaje. Esta parte del poema se denominaba rahil, y en sus estrofas se describían espléndidos pasajes que retrataban los traslados del vate y su cabalgadura por el desierto mientras trazaba una senda vital que incluía la descripción de los paisajes naturales que recorría, las dificultades y peligros que lo acechaban y otras tantas circunstancias derivadas del hecho de viajar en aquel contexto. 

Un viaje marcó el nacimiento de la Era musulmana, la Hégira, el que realizó Mahoma con sus primeros seguidores desde La Meca a Medina en el año 622 d. C. Y también fue un viaje, esta vez místico (al-mi'ray), el que llevó al profeta del Islam hasta Jerusalén sobre un equino, al-burak, que lo trasladó hasta la Roca que dio nombre a la famosa edificación en la que ésta se encuentra. Desde allí comenzaría un recorrido iniciático a través de siete cielos creando con ello las bases de una tradición escatológica de gran trascendencia posterior. Tras la conformación de un nuevo Estado en el ámbito del mundo árabe e islámico representado en Oriente en primer lugar por los omeyas (661-750 d. C.) y posteriormente por los abbasies (750-1258 d. C.), surgieron necesidades de todo tipo relacionadas con la gestión de los nuevos territorios incorporados a una realidad política que se expandió de Oriente a Occidente a un ritmo vertiginoso, de hecho, a principios del siglo VIII el Islam alcanzó el extremo del mundo conocido por poniente, esto es, la península ibérica, que se conoció como al-Andalus. 

Para gobernar y controlar tanto los nuevos territorios como a sus habitantes, y para aprovechar debidamente los beneficios que habrían de generar dichos territorios, se hacía necesario conocerlos y, para ello, viajar y recorrer los países y los reinos incorporados al Islam, describir tanto sus características físicas y accidentes naturales como sus riquezas, sus rasgos culturales y las singularidades de sus habitantes. 

Al mismo tiempo, se hacía necesario establecer un sistema viario óptimo, tanto para uso de viajeros civiles que se movían con objetivos variados, mercantiles y culturales, como para emisarios estatales, por ejemplo, los que mantenían activo un eficiente servicio de correos o los ejércitos en sus traslados estratégicos de un extremo a otro del mundo árabe e islámico durante la Edad Media. 

Y en este contexto un motivo religioso, la peregrinación a La Meca, se convirtió en razón determinante para viajar por erigirse entre los cinco pilares del Islam, ritual que de manera paralela a las necesidades civiles y gubernamentales hacía imprescindible el diseño de mapas y ruteros que dieran a conocer los caminos más seguros y directos desde cualquier lugar del mundo árabe e islámico hasta el centro espiritual del Islam.

Viajeros en Andalucía

Los viajes favorecieron el intercambio de ideas y conocimientos de un extremo al otro del mundo árabe e islámico clásico. Motivos diversos, económicos, culturales y religiosos, fundamentalmente, fueron los que impulsaron dichos viajes a lo largo de los siglos. Para dar a conocer las rutas más directas y seguras se generó una abundante producción de textos de naturaleza geográfica. Muchos de estos textos incluían historias fantásticas que tuvieron especial aceptación por la fascinación que suscitaban las noticias que ofrecían. Al-Andalus ocupó un lugar principal en este tipo de obras, ya que siempre fue considerado espacio excepcional, territorio idealizado y escenario paradisíaco.

al-Andalus en el manuscrito iluminado de al-Idrisi (año 1154).

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al-Andalus en la reconstrucción realizada por Konrad Miller en 1929 del mapa del geógrafo ceutí al-Idrisi.

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