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Bartolomé de las Casas, por Manuel Giménez Fernández

JOSÉ-LEONARDO RUIZ SANCHEZ
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Dentro de la colección "Historiadores" de Urgoiti editores (en la que se han reeditado obras sobresalientes de personalidades tan relevantes como Tomás y Valiente, CómezMoreno, García Bellido, Menéndez y Pelayo, Sales y Ferré o Maluquer de Motes, entre otros) se ha dedicado uno de sus últimos números a los trabajos que, sobre el fraile dominico Bartolomé de las Casas, escribió el destacado historiador —además de abogado y sobre todo político católico sevillanoManuel Giménez Fernández (18961968), verso suelto encuadrado en los años treinta del pasado siglo bajo las siglas de la CEDA como es bien sabido, que resultó polémico ministro de Agricultura para las derechas durante el bienio rectificador republicano. El libro queda rotulado bajo el nombre del también sevillano miembro de la Orden de Predicadores, que es etiquetado, calificado, como "precursor de la justicia social". Como todas las obras de la colección los trabajos seleccionados están precedidos de un estudio preliminar sobre el autor, realizado en este caso por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla Dr. Leandro Álvarez Rey; nadie mejor que él, por su conocimiento sobre la política sevillana y española de los años veinte y treinta (precisamente los años del mayor compromiso político público de Giménez Fernández) y también de la represión que sobrevino a partir de julio de 1936 — que se mantuvo tras la instauración del régimen franquista— cuando el antiguo ministro de Agricultura ahora, represaliado y postergado, surcó privadamente por los agitados mares contrarios a lo establecido; precisamente fue en este momento postrero cuando escribió los trabajos ahora referenciados. Si el conjunto del libro queda etiquetado como más arriba se ha indicado, esta parte del estudio preliminar tiene denominación propia de la que resulta el calificativo para Manuel Giménez Fernández de "defensor de la democracia y la justicia social". A lo largo de casi un centenar de páginas se extiende el estudio preliminar de Alvarez Rey. Vertebrado en seis capítulos, en el primero de ellos se extiende sobre los primeros años de su vida y su formación universitaria: unas breves páginas sobre los orígenes familiares, su primeros estudios de la mano de los jesuitas, su formación universitaria en Filosofía y Letras (Historia) y en Derecho; pero sobre todo quedó ya definida en su personalidad la impronta de joven católico vinculado sucesivamente a los luises, a la juventud católica, a la ACNdP, en la misma línea en la de otros jóvenes como Ángel Herrera y José María Gil Robles, entonces adscritos del catolicismo social, propagandístico y político del momento (pertenencia en el ámbito sevillano a la Liga Católica de Sevilla por la que sería concejal en el Ayuntamiento en Sevilla; vinculación con El Correo de Andalucía; promotor del PSP en la capital andaluza, cuando ya era profesor auxiliar en la Facultad de Derecho), que es apuntado por el autor del estudio preliminar en el segundo capítulo. Los capítulos tres y cuatro los dedica respectivamente a la acción pública durante la dictadura de Primo de Rivera y a lo largo de la Segunda República. Su evolución política entre ambas etapas no deja de ser significativa: de su inicial adhesión incondicional —como la de prácticamente toda la derecha católica española del momentoal régimen militar primorriverista (en la comisión organizadora del Somatén Nacional; puesta en marcha de la Unión Patriótica de Sevilla; designado concejal y teniente de Alcalde en el Ayuntamiento de Sevilla) pasando a ser agente crítico cuando se priorizaron las inversiones en el certamen iberoamericano en detrimento de la realización de las mejoras que de todo tipo necesitaba con urgencia la ciudad, lo que le llevó ser expulsado de la corporación al igual que la casi totalidad de sus compañeros y correligionarios pertenecientes a la derecha católica.

Giménez Fernández, Manuel
Bartolomé de las Casas, precursor de la justicia social.
Urgoiti editores, colección Historiadores, Pamplona, 2022, LXXXVIII + 131 PP.,
15 €.

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Ya en la etapa republicana se sumó a la defensa del accidentalismo y reformismo en Acción Nacional/Popular y más tarde CEDA, alejado de las posiciones monárquicas que defendían la mayoría de sus dirigentes y afiliados, siempre de la mano de Gil Robles; pero quedó en el "extrarradio" —diría élpor el rechazo que su presencia suscitó entre algunos de los elementos integrados en la nueva organización, antiguos simpatizantes y estrechos colaboradores de la Dictadura. Sobre su marginalidad como diputado por Badajoz (luego también por Segovia, nunca por Sevilla) y más tarde como extraño ministro de Agricultura para la derecha política por la defensa de sus planteamientos católicos sociales, aspectos sobre los que se extiende Álvarez Rey en su estudio, señalando la responsabilidad de algunos en la persecución de la que fue objeto el "bolchevique blanco" lo que le llevó a su destitución.

Manuel Giménez Fernández.

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Bartolomé de las Casas.

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