Si en 2013 la revista Andalucía en la Historia se sumó a la celebración del Milenio del Reino de Granada con la publicación de un extenso monográfico, una década después se une a la efeméride del milenario del Reino de Sevilla —un milenario de culturas— con la edición de un dosier coordinado conjuntamente por el profesor de pensamiento árabe e islámico de la Universidad de Sevilla, Emilio González Ferrín, y por el catedrático de Historia Medieval de la Universidad Hispalense, Manuel García Fernández. Un Reino en diversas edades que va de la taifa de Abú Al-Cásim en el siglo XI, tras la ruptura de la dependencia de Córdoba, hasta la Ley de Provincias de Javier de Burgos que se promulga en 1833; de la dinastía Abadí a la de los Borbones. Ocho artículos cronológicos y transversales, a cargo de otros tantos especialistas de universidades andaluzas, recorren la apasionante historia de este Reino milenario.
Desde el mismo momento en que la bandera de Andalucía fue consensuada por los llamados "andalucistas históricos" recibió algunas propuestas de cambios en su diseño; unas propuestas que fueron más literarias y periodísticas que formales.
En la Sevilla de 1652, aún renqueante tras la epidemia de peste y ahogada por las exigencias fiscales de la Corona, un grupo de tejedores lideró un motín contra el elevado precio del pan que sería seguido por más de 10.000 personas, según las autoridades. Sus consignas clamaban contra el "mal gobierno" que había conducido a esa situación y subrayaban la fidelidad a un rey que poco se involucró en poner remedio. La respuesta quedaría en manos de los propios vecinos y de unos poderes locales que jugaron con astucia sus cartas.
La arabista y profesora del Departamento de Historia y Ciencias de la Música de la Universidad de Granada, Manuela Cortés, descubre el inmenso legado de Blas Infante en la colección de cuarenta y cinco discos de pizarra conservados en la Casa de la Alegría de Coria del Río. Esta colección recoge una amplia gama de músicas, que hoy llamaríamos "músicas del mundo", entre las que se dan cita, entre otras, el flamenco y las músicas del Magreb interpretadas por cantantes de la comunidad musulmana y por judíos emigrados al norte de África.