La Virgen de las Angustias es la devoción más importante de Granada. Desde el siglo XVI esta advocación ha experimentado un fervor creciente, de raíz popular, y con una hermandad cuya posición no dejó de consolidarse con el paso del tiempo. Hay mucho que descubrir todavía sobre esta piedad y su cofradía, pues aún hoy es un misterio el propio origen de la talla de la Virgen. En este trabajo se van a tratar de desentrañar aspectos interesantes sobre la devoción a Nuestra Señora de las Angustias, la actividad de su corporación penitencial o los orígenes del templo y las tallas que veneraban.
En el marco pionero Proyecto Andalus de las fuentes para el estudio de las realidades patrimoniales en torno a la piedad cofrade en Granada, impulsado por la Fundación Centro de Estudios Andaluces y bajo la coordinación del Instituto Universitario de Historia Simancas, se ha podido analizar una documentación de gran interés para el conocimiento histórico de la Virgen de las Angustias de Granada y de la hermandad que desde hace siglos la venera. El carácter personal de esta asociación la convierte en la devoción más importante de la capital granadina y de su arzobispado.
En 1551, Juan Riquelme, hombre de color, solicitador de pleitos de pobres ante la Chancillería de Granada y el corregimiento de la ciudad, cofrade inquieto de las Angustias, obtuvo del emperador Carlos I de España una provisión real, en la cual se ordenaba al corregidor granadino que averiguase la utilidad y provecho de ceder unos terrenos extramuros y baldíos para la construcción de una ermita; esta debía albergar una imagen de bulto que el solicitador había mandado tallar bajo la advocación de Nuestra Señora del Remedio, que se incorporaría a la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias. Esta corporación tenía sede cultual y asistencial en un inmueble alquilado, de espacio insuficiente, situado en el paraje de las Tinajerías o ventillas de San Sebastián, un terreno poco cultivado y expuesto a las crecidas de los ríos que transitaban por Granada, particularmente del Darro, el Rastro era el enclave más significativo de este espacio.
En 1501 se encontraba allí la ermita de las Santas Ursula y Susana, como ayuda de parroquia de San Matías. La hermandad de la Translación y Angustias de Nuestra Señora y Santas Ursula y Susana se fundó el 26 de octubre de 1545, como figura en su libro de reglas; veinte hermanos, según la tradición labriegos de Granada, firman el ejemplar.
A instancias de Riquelme durante casi cuatro años se realizó un interrogatorio que recogió las obras de caridad y limosna que la hermandad desarrollaba con los pobres, que se vertían fortalecidas con la nueva ermita; para erigirla, pese a ser un terreno extramuros y hecho un muladar, no faltarían hombres ricos que colaborasen.
En el año 1556, tras distintas peticiones al corregidor de Granada, por fin se produjo el parecer de la autoridad municipal granadina, que escucha en su propuesta de merced territorial. Por otro lado, todo parece indicar que Juan Riquelme pudo fallecer ese mismo año; consta que murió en una casa contigua a la ermita alquilada, donde habitaba, y fue enterrado a costa de la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, pues no debía estar sobrado de capital.
Todo el proceso queda detenido. Sin duda, las reticencias municipales horadaron el impetuoso proyecto del animoso solicitador Riquelme.
En 1561, la hermandad retomó las riendas de la negociación por hacerse con una merced territorial para su ermita, pues los hermanos estaban ahora claramente interesados en el tema. Se repite la petición de un terreno realengo y baldío en las ventillas de San Sebastián y testifican en ese momento el médico del hospital, el que había sido boticario del mismo o la propia viuda de Riquelme, María de Toro.
Portada del interrogatorio impulsado por Juan Riquelme para obtener un sitio en el que construir la ermita de la Virgen de las Angustias.
Informe del corregidor de Granada sobre la idoneidad de ceder un espacio para la ermita de la Virgen de las Angustias.