De la misma forma en que Borges aseguraba ser una invención de Roger CaiIlois —el escritor y traductor que lo dio a conocer al público francés y lo proyectó internacionalmente—, cabe imaginar a Manuel Chaves Nogales reconociéndose como una invención de María Isabel Cintas. A esta catedrática de Lengua castellana y Literatura no solo le debemos la reivindicación de un nombre clave de las letras y el periodismo españoles a través de una cuidada edición de su obra completa, sino la composición de varios libros de Chaves que, sin su concurso, habrían quedado para siempre atomizados como colaboraciones de prensa, olvidados en las hemerotecas.
Como pionera en el estudio de Chaves Nogales, Cintas era la candidata ideal para abordar la biografía del gran escritor sevillano. Lo hizo, a modo de primera aproximación, en Chaves Nogales, el oficio de contar (Fundación Lara, 2011), que obtuvo el premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías. No obstante, pasada una década de aquel título, se imponía una revisión de aquel texto que ha resultado ser, dado el volumen de nuevos datos recabados, una ampliación tal que permite hablar de una obra completamente distinta.
Andar y contar, título de esta nueva entrega, eleva las 300 páginas iniciales a casi un millar, incluyendo 250 fotografías originales, una bibliografía exhaustiva y un aparato de claves que sugieren que la tarea no está ni mucho menos terminada, y anima a los investigadores futuros a seguir indagando en ella.
El doble volumen fija el retrato del periodista e hijo de periodista, nacido en Sevilla en 1897, que iba a ser un testigo privilegiado de la primera mitad del siglo XX hasta su fallecimiento en Londres, en 1944. Conocido durante mucho tiempo solo como autor de una biografía excepcional, Juan Belmonte, matador de toros, se adelantó a la deriva de la Unión Soviética, entrevistó a Goebbels, se asomó a la Francia que estaba a punto de sucumbir al fascismo, organizó una red mundial de reporteros y noveló la Guerra Civil espanola en un texto canónico como A sangre y fuego, entre otros hitos. Su sagacidad y la agudeza de su mirada lo acercan a menudo a la clarividencia; su temeridad, a la categoría de héroe.
Cintas reconstruye minuciosamente esta riquísima peripecia vital, arrojando luz sobre algunos episodios que hasta ahora habían permanecido en penumbra o eran directamente ignorados. Entre ellos, destaca su última etapa como director del diario Ahora, cargo al que accedió en 1931, y cómo se produjo su exilio a Francia a finales de noviembre de 1936, casi cuatro meses después del golpe de Estado de Franco. Analizando este periodo y los editoriales de dicha cabecera, la investigadora desmonta el mito, alimentado por algunos sectores interesados, de un Chaves Nogales radical, exaltado y esgrimidor de un lenguaje agresivo.