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Las segundas lenguas en Andalucía

De los puertos a las escuelas

DIANA ESTEBA RAMOS
UNIVERSIDAD DE MALAGA

El multilingüismo de la Andalucía del siglo XXI no es solo una característica más de los tiempos que vivimos, concluir eso sería una inferencia falaz provocada por el presentismo. Cuando escuchamos idiomas muy diversos doblando las esquinas de las calles de pueblos y ciudades andaluzas; cuando somos conscientes de que el alumnado de nuestras escuelas tiene acceso a varias lenguas extranjeras; cuando observamos palabras foráneas en los textos escritos que conforman el espacio público que nos rodea, es decir, cuando echamos la mirada al pasado y conocemos las raíces muy profundas de la presencia de segundas lenguas en este territorio. Pretendemos con las líneas que siguen apenas ofrecer un esbozo. 

Para empezar, conviene cuestionarse el presente. La escolarización obligatoria actual contempla la ensenanza de lenguas extranjeras y la mayor parte del estudiantado andaluz opta por el inglés como primera opción, pero ¿ha sido siempre así? ¿Desde cuándo se estudian lenguas vivas, esto es, lenguas diferentes al latín y al griego, en nuestra comunidad? La respuesta a la primera pregunta es fácil si atendemos a los estudios que en este país se realizaron antes de los años 70: especialmente a partir de la Ley General de Educación promulgada ese año, ley que por primera vez regula de forma global la enseñanza de lenguas extranjeras, el inglés consolidará una presencia hegemónica en las aulas españolas y, en consecuencia, en las andaluzas. Hasta esa fecha, el francés había sido el idioma predilecto durante siglos, pero diversos condicionantes sociopolíticos de la segunda JO ANDALUZ mitad del siglo XX, catalizados por las prácticas de diplomacia de Estados Unidos y Gran Bretaña, hicieron reconsiderar el panorama. 

Para dar respuesta a la segunda pregunta inicial quisiera volver sobre las palabras del párrafo anterior. He deslizado un par de referencias históricas que nos retrotraen al menos tres siglos en relación con la enseñanza de lenguas. Porque si bien la mayoría de nuestros connacionales de las centurias precedentes no sintieron un especial interés por la didáctica de las lenguas ni tampoco sufrieron un arrebatador deseo por aprenderlas de manera precoz, no son pocos los testimonios que podemos desbrozar de situaciones de enseñanza aprendizaje del francés (amén del inglés) como lengua extranjera en suelo andaluz. Hagamos un breve recorrido histórico. 

En los inicios de la modernidad, los contextos formales de aprendizaje no están ni mucho menos generalizados ni se considera que, dentro de su plan de estudios, deban aparecer las lenguas vivas. Aunque son pocos los españoles que durante el XVI y el XVII se den al aprendizaje de las lenguas extranjeras, hay una clara predilección entre ellos por el francés, de lo que dan fe las publicaciones del siglo XVII: en el setecientos en España se publican al menos cuatro gramáticas para aprender francés, a la que cabe añadir un vocabulario del siglo anterior, que ya confrontaba español y francés.

Territorio lingüístico

La historia de las lenguas extranjeras en Andalucía va de los espacios portuarios a los entornos escolares. Los puertos supusieron la entrada principal de los contingentes internacionales que se asentaron en esta comunidad y propiciaron los primeros contactos lingüísticos; asimismo, son los posibilitadores del comercio y la navegación, actividades para cuyo correcto desempeño se comenzaron a estudiar las lenguas extranjeras en la Edad Moderna. Son estos contextos primeros de la entrada en el contexto escolar de lenguas vivas los antecedentes del estudio actual de idiomas.

Anuncio de clases y métodos de idiomas publicado en el diario gaditano El Comercio, n° 3631 (22/08/1852).

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La eclosión de la enseñanza de idiomas y la prensa decimonónica
  • El siglo XIX es el gran siglo de la prensa. Su desarrollo adquiere una gran dimensión e implica la génesis de los géneros periodísticos y publicitarios. Entre estos últimos, nos interesa reflexionar sobre la presencia de los primeros anuncios en las cabeceras de Andalucía. Estos espacios se dedicarán a dar publicidad de una gran diversidad de objetos y servicios, entre los que encontramos los primeros comerciales que, en múltiples localidades andaluzas, ofrecen clases de idiomas o ventas de libros vinculados con el aprendizaje de lenguas vivas. Así, por ejemplo, en la Crónica Meridional de Almería en 1882 se ofrecen clases de francés "por los métodos Ahn, Ollendorff y Chantreau" o en el Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos de 1864 se anuncia la venta de diccionarios, gramáticas, guías de conversación y demás libros necesarios para la enseñanza del inglés y del francés. Estos datos nos ayudan a reconstruir el aparato bibliográfico con el que se contaba en nuestra comunidad para el acercamiento a las lenguas extranjeras.

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