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Dossier

Las lenguas prerromanas de Andalucía

¿Qué se hablaba antes de que llegara el latín?

EUGENIO R. LUJÁN
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID *
* Este trabajo se inscribe en el proyecto "Estudios de léxico paleohispánico", financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2019-106606GB-C3-1).

La historia lingüística de la península ibérica comienza en Andalucía. Podemos especular con qué lenguas se hablaban en la Península en la Prehistoria, pero el hecho es que nuestra documentación comienza allá por el siglo VIII a.C. en Cádiz y en Huelva. Cuando los fenicios llegaron a las lejanas costas del Mediterráneo occidental vino con ellos su escritura, gracias a lo cual se abrieron las puertas de nuestro conocimiento de las lenguas habladas por los pueblos que habitaban la Península. 

Los fenicios trajeron a Andalucía la práctica de la escritura y al asentarse aquí siguieron utilizándola, igual que lo habían hecho en sus ciudades de origen en el otro extremo del Mediterráneo, en la costa de lo que son actualmente Siria y el Libano. Los fenicios, como más tarde los púnicos, los fenicios de occidente, seguirían utilizando su lengua al menos hasta época romana y se ha pensado que, incluso, fuera una lengua franca en el sur de la Península, hablada por gentes que ni siquiera la tenían como lengua materna. 

No es de extrañar, por tanto, que conozcamos hoy en día unas quinientas inscripciones y grafitos en lengua fenicia, desde la costa Atlántica —uno de los hallazgos recientes más importantes ha sido una inscripción funeraria de Lisboahasta Cataluña, siendo Andalucía la región con un mayor número de hallazgos. Importadas de fuera algunas y grabadas aquí otras, son testimonio de la importancia que este pueblo y su lengua tuvieron durante más de siete siglos. 

Pero, es que, además, O ANDALUZ en algún punto del Sur de la península ibérica, en la costa sudoccidenu Voc tal, alguien que no conocemos y en algún momento que no podemos precisar tuvo una idea genial: decidió utilizar esa escritura para escribir su propia lengua y gracias a ello nosotros podemos tener información directa de las lenguas habladas en el sur de la Península en el I milenio a.C. 

Los detalles del proceso no nos son conocidos, aunque podemos intuir una parte gracias a un hallazgo causal, el signario de Espanca, cuyo nombre se debe a la localidad del Algarve en la que apareció. Se trata de una lápida en la que alguien grabó un alfabeto que una segunda persona copió debajo, como si estuviera intentando aprenderlo. Lo interesante del texto, que seguramente remonta al siglo VI a.C., es que los primeros signos siguen la misma secuencia que el alfabeto fenicio; sin embargo, a partir del decimocuarto, las letras son fenicias, pero su orden ya no es el fenicio, y, además, tras ellos se añadieron seis signos nuevos que no existían en fenicio, pero que resultaban necesarios para escribir esa lengua del sur peninsular: había surgido así una familia de escrituras que hoy denominamos "escrituras paleohispánicas" y que son específicas de la península ibérica en la Antigüedad. 

A lo largo de los más seis siglos en los que se utilizaron hubo diferentes variedades, que sirvieron para escribir las distintas lenguas que se hablaron en Hispania (ibérico, celtibérico, vascónico...). Esta familia de escrituras tiene una particularidad que la hace muy especial dentro del conjunto de escrituras del mundo antiguo: se trata de semisilabarios, es decir, una parte de los signos son silábicos (para las combinaciones de consonantes oclusivas más vocal, como ta, te, etc.) y otra parte, alfabéticos (para las vocales y continuantes como la n, la m, la s o la r, entre otras), algo realmente excepcional y que solo se puede explicar por la forma en que entendieron el sistema de escritura de los fenicios, que era un tipo de alfabeto muy especial en el que solo se escribían las consonantes y no las vocales. 

Territorio lingüístico

Antes de que los romanos vinieran a la península ibérica y llegara con ellos el latín, ¿qué lenguas se hablaban en Andalucía? Es justo en Andalucía donde comienza la historia lingüística documentada de la Península, cuando los fenicios trajeron su lengua y su escritura. Esa escritura sirvió de base para que los pueblos que habitaron Andalucía en la Antigüedad comenzaran a escribir. Las inscripciones en diversos sistemas de escritura que han llegado hasta nosotros y los nombres indígenas transmitidos por las fuentes griegas y latinas nos permiten atisbar un rico y variado panorama lingüístico.

* Este trabajo se inscribe en el proyecto "Estudios de léxico paleohispánico", financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación (PID2019-106606GB-C3-1).

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Mapa de inscripciones prelatinas de la península ibérica, realizado por J. de Hoz y D. O. Romero dentro del proyecto Hesperia.

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