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Las herejes

Sevilla, 14 de noviembre de 1553

EVA DÍAZ PÉREZ
PERIODISTA Y ESCRITORA

A mediados del siglo XVI se descubrió en Sevilla un foco de herejía protestante a la que pertenecían damas nobles y doctas que leían obras prohibidas por la Inquisición. Las ideas reformadas penetraron también en los conventos de Santa Isabel y Santa Paula donde varias monjas se entregaron y predicaron las nuevas formas de piedad.

La dama permanece sentada en su silla de estrado, entre almohadones forrados de seda. A su lado un braserillo con hierbas perfuma la estancia. No está, como es costumbre entre las doncelas de su clase, hilando ni haciendo labor sino que se entrega con pasión a la lectura. Es María de Bohórquez, hija natural de don Pedro García de Xerez Bohórquez, una joven versada en latines y que también lee en griego. 

Es una de esas puellae doctae (doncellas sabias) de este primer Renacimiento. Una estirpe de mujeres intelectuales que protagonizaron las primeras décadas del siglo XVI en España como demostraron las sabias Beatriz Galindo la Latina, Luisa Medrano, Francisca de Nebrija, Luisa Egea o Beatriz Bernal. Esas mujeres que irán quedando al margen y arrinconadas conforme avance la centuria. Un linaje que aparecerá ridiculizado en el misógino siglo XVII como se mostrará en el teatro del Siglo de Oro que las llamará de forma grotesca y despectiva latiniparlas, bachilleras o hembrilatinas.

Detalle del óleo La anunciación, de Juan Correa de Vivar (1555).

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Pero eso aún no ha sucedido. Nuestra cámara virtual de Google Time nos permite asomarnos a esta escena doméstica en una casa noble de la Sevilla del siglo XVI. Concretamente, estamos en el mes de noviembre de 1553 y esta muchacha lee a escondidas libros prohibidos. Tiene en su poder un libro de Erasmo y le aguarda la lectura de la última obra de Lutero. Guarda el secreto con una sirvienta que le avisa cuando llega el caballero que trae los libros. A veces, María de Bohórquez piensa en lo que le ocurriría si alguien descubriera que las horas de labor las dedica en realidad a leer a autores prohibidos: Erasmo, Lutero, Calvino o Juan Luis Vives. Se estremece porque sabe bien que en este reino ya no solo se queman libros, también arden los hombres y mucho más las mujeres que tuercen su destino con cosas perseguidas y desviadas. 

Sin embargo, no hay que adelantar acontecimientos. La joven doncella María de Bohórquez, que acaba de cumplir quince años, no sabe cuál será su destino. Nosotros sí avanzaremos en el tiempo para asistir a una estampa dramática sucedida el 24 de septiembre de 1559. Se ha descubierto en Sevilla una iglesia de herejes luteranos a la que pertenecen destacados personajes de la alta sociedad y hasta el canónigo magistral de la catedral, Constantino Ponce de la Fuente. Y lo más sorprendente es que la herejía ha prendido en la comunidad de monjes jerónimos de San Isidoro del Campo que practicaban en secreto las nuevas doctrinas. Algunos, advertidos antes de la denuncia, lograron huir hacia Europa y allí formarán parte de las iglesias reformadas. 

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