Columnas
Ocurrió hace 150 años

La Primera República en Andalucía

150 años de su proclamación

ELOY ARIAS CASTAÑÓN
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

La Republica formó parte del ensayo de los primeros intentos democratizadores de España en la etapa del Sexenio Democrático y conllevó en Andalucía una movilización espectacular de los obreros en las ciudades y de los jornaleros en los campos reivindicando su condición de ciudadanos y la defensa de sus derechos. La represión sin contemplaciones por los poderes oligárquicos determinó el fracaso de dicho proyecto.

El periodo que iba a pasar a la historia zó el 11 de febrero de 1873, con lo que se podía denominar un "pronunciamiento parlamentario", y acabó el 3 de enero de 1874, con la intervención militar del general Pavía. Derribada la República Federal, quedó un régimen político indeterminado, autoritario, dominado por los sectores más conservadores del 68, los unionistas del general Serrano y los conservadores constitucionales de Sagasta, hasta que la intervención militar del general Martínez Campos, en diciembre de 1874, implantaba la Restauración. 

Terminaba de esta forma el periodo histórico denominado el Sexenio Democrático (1868-1874). Normalmente se pone el foco en el fracaso de la República, lo que no era sino una derrota más amplia: la decepción de la propia Revolución de 1868 como proyecto democratizador, y con ella la imposibilidad de sus concreciones particulares, la Monarquía de Amadeo de Saboya y la Primera República. 

Alegoría de la Primera República.

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Podría decirse que no eran buenos tiempos para la democracia, sobre todo porque el liberalismo oligárquico dominante no lo iba a permitir. Después de la oleada revolucionaria de 1848, se terminaba la etapa del romanticismo y Europa no querría saber nada de repúblicas y de democracias, y menos que éstas fuesen sociales. El liberalismo sería oligárquico y no democrático, ni social. Era la hora del conservadurismo y de la Realpolitik. Podría haber cambios, pero estos serían muy paulatinos, controlados y siempre desde el poder. La insurrección de la Comuna de Paris en 1871 no hizo sino agudizar el pánico de la burguesía ante cualquier movilización popular. 

También se podría analizar la Revolución de 1868 y el Sexenio Democrático español desde una perspectiva del poder, desde la cual se podría decir que hubo poca revolución y poca democracia, y sí mucho control. El eje central de la denominada Revolución de 1868 fue un pronunciamiento militar controlado por unionistas y progresistas, cuyo objetivo central era la defensa del liberalismo frente la deriva ultramontana de los últimos años del régimen de Isabel II. Y en este sentido fue todo un éxito. Ellos fueron quienes constituyeron un Gobierno provisional, del que quedaron excluidos los demócratas, aunque aceptó el programa democrático de las juntas revolucionarias para disolverlas mejor. La democracia no era ningún fin sino un simple medio para la conquista del poder, dada la implantación y resistencia de los absolutistas. Así resultó una "democracia" dominada por los doctrinarios, quienes el día de antes eran sus enemigos, una democracia tutelada que limitaba considerablemente el uso de las libertades y derechos. No es extraño así que en la práctica persistieran los usos de unos sistemas políticos basados en la oligarquía, el caciquismo y el clientelismo con la manipulación electoral subsiguiente 

Como no había mucha confianza en la democracia, ni gobiernos ni parlamentarios hicieron gran cosa por crear unas bases socioeconómicas que la posibilitaran. Los éxitos legislativos se orientaron más bien hacia la consolidación del orden liberal, puesto en riesgo por el reaccionarismo ultraproteccionista, intervencionista y corrupto del moderantismo isabelino. Se defendió así una política económica que relanzase el capitalismo liberal con medidas como la apertura al librecambismo y la desamortización del subsuelo para la explotación minera. 

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