Columnas
Dossier

El latín de la Bética

¿Hubo una Andalucía romana lingüisticamente diferenciada?

SANTIAGO DEL REY QUESADA
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

La península ibérica, por su condición de límite occidental de un gran continente, estuvo habitada desde los inicios de los tiempos históricos por una gran variedad de pueblos que forjaron su personalidad cultural y linguística. Al tiempo de la llegada de los romanos, se distinguen diversas áreas de influencia habitadas por indígenas, pero también por advenedizos llegados con intereses expansionistas y mercantiles. Desde el punto de vista lingüístico, tal y como explica Correa (2004), cabe diferenciar, a grandes rasgos, una zona con predominio del elemento indoeuropeo (centro y occidente de la península ibérica) y una zona fundamentalmente no indoeuropea (sur y este de la península ibérica). 

Por lo que respecta a los pueblos de origen indoeuropeo, varias oleadas de celtas se instalan desde el siglo X a.C. en la franja occidental de la Península. En el centro, algunas de estas inmigraciones acabarían constituyendo el grupo de los celtíberos, consecuencia de la mezcla de celtas e iberos, el pueblo de origen no indoeuropeo más importante en el este y sur peninsular. Se documenta también la presencia de indoeuropeos de origen no céltico en el oeste de la península, según se puede colegir de algunas de las características lingüísticas que se han supuesto para el lusitano, en la zona del centro de Portugal. No hay que olvidar, dentro de este grupo, a los griegos, que llegaron a la Península con propósitos comerciales, según demuestran los testimonios hallados en ciudades como O ANDALUZ Ampurias y Sagunto, pero que no abandonaron los enclaves costeros. 

Por lo que respecta a la Hispania no indoeuropea, los antepasados de los actuales vascos, un pueblo cuyo origen sigue planteando insalvables incógnitas, ocupaban un territorio mayor del actual, que en ocasiones ha sido cartografiado en las lindes de lugares tan alejados como la actual comunidad de Madrid, en virtud de la interpretación de topónimos como Aranjuez (según Rafael Lapesa del vasco arantza 'espino'). 

La conocida teoría del vascoiberismo, formulada por Lorenzo Hervás en el siglo XVIII, supone la identidad genealógica de vascos e iberos, estos últimos, según otras teorías, procedentes del norte de África y ocupantes de los territorios de la franja levantina de la Península. Probablemente, vascos e iberos fueron los pobladores más antiguos de la península ibérica. La pujanza colonialista que desde el siglo XII a.C. caracteriza la cultura de los fenicios, primero —a quienes se debe la fundación de Cadir, llamada Cades por los romanos, Qadis por los árabes, y Cádiz actualmente-, y de los cartagineses, después, motivó el contacto de los iberos con estos extranjeros procedentes de Asia Menor, que contribuyeron a la consolidación de diferentes sistemas de escritura en el Mediterráneo. 

En el territorio de la actual Andalucía, los tartesios, quizás oriundos, como los fenicios, de Asia Menor, y que contaban con un sistema de escritura emparentado con el de los iberos, desarrollaron sus sociedades en la zona occidental. Muchos de los misterios que envuelven su cultura y su lengua siguen aún sin resolver. Las mismas dudas surgen en torno al mundo de los turdetanos, que Estrabón localiza en la Bética y a cuya lengua parecen remontar topónimos como Huelva, Córdoba, Ronda o Écija, topónimos que solo nos han llegado documentados en alfabeto latino, lo que indica una rápida desaparición de la cultura autóctona. 

Territorio lingüístico

En este artículo se realiza un recorrido por el pasado lingüístico de la península ibérica que desemboca en el latín y sus particularidades hispanas. Sigue siendo objeto de discusión si las lenguas que existieron • con anterioridad a la llegada de los romanos contribuyeron a forjar una personalidad lingüística discrepante del latín de Roma en las diversas provincias de la Península. Testimonios de historiadores y gramáticos de la Antigüedad dan cuenta de las particularidades en el habla de ilustres personajes béticos. Hasta qué punto las anécdotas relatadas en estas fuentes pueden ser consideradas verídicas constituye un debate aún no zanjado.

División territorial de Hispania en época de Augusto.

imagen

La existencia de un latín hispánico, diferenciado del hablado en Roma, ha sido objeto de discusión. Es de suponer que la lengua latina debió estar sujeta a variación en los territorios del Imperio

Para acceder al contenido completo es necesario realizar la suscripción