Andalucía es un territorio linguístico. Lo son todos los lugares del mundo que cuentan con población establecida, con habitantes que se comunican en una o varias lenguas y que, al tiempo que colonizan un territorio llenándolo de casas, comercios o vías de conexión, lo van también habitando lingüísticamente con carteles, inscripciones y con la efímera conversación oral que construye nuestra socialización cotidiana.
La situación estratégica de Andalucía entre el continente africano y el europeo la ha hecho históricamente un espacio de conexión y de convivencia, reemplazo y surgimiento de lenguas y variedades. Atlántico y Mediterráneo se ligan en las costas andaluzas, que son, como el interior, lugar de atractivas materias primas naturales. Al llamado de las posibilidades de comercio, del posicionamiento militar o de la facilidad de una vida sostenida en el ecosistema inmediato, distintos pueblos y civilizaciones se han asentado en lo que hoy llamamos Andalucía, con mayor o menor vigencia temporal. De muchos de ellos hay huellas lingüísticas.
Primera edición de Vocabulario Andaluz, de Antonio Alcalá Venceslada (1933).
Para acceder al contenido completo es necesario realizar la suscripción