Este no es un libro sobre la prehis• toria. O sobre las mujeres en la prehistoria. Así se inicia esta obra donde la autora revela, desde el primer momento, que su intención es acercar a esas mujeres del pasado a la actualidad para que las mujeres de hoy (también los hombres) sean conscientes de que éstas, pese a no estar en las narraciones que nos han contado, siempre han sido constructoras de la historia. Margarita Sánchez Romero nos invita a acompañarla a través de experiencias de mujeres muy diversas, y nos guía en un viaje que no sigue una secuencia temporal, sino que salta por distintos períodos, visibles en la línea del tiempo ilustrada que se incluye, haciéndonos llegar a ellas a través de lo que nos cuentan sus cuerpos, sus representaciones o los objetos que crearon y usaron.
Un libro que desmitifica y evidencia que los estereotipos sobre mujeres de la prehistoria no se fundamentan en pruebas científicas, señalando los motivos por los que éstos se han generado o en qué momento, lo que eran diferencias iniciales acabaron convertidas en desigualdades creadas en distintas esferas. En él, la autora reivindica el papel fundamental que las mujeres tuvieron en sus sociedades y todas sus contribuciones (sociales, económicas, políticas, culturales). Lo hace a partir del conocimiento científico que se viene produciendo desde las investigaciones feministas que proporcionan los argumentos para desmontar esos discursos que las han ocultado a lo largo de la historia, en este caso la prehistoria en la que centra la mayor parte de su atención, si bien aborda ejemplos de otras etapas.
Con una gran rigurosidad científica nos aproxima a debates teóricos actuales para familiarizarnos con algunos conceptos claves, como desigualdad, identidad, patriarcado, matriarcado, matrilinealidad, matrilocalidad, control reproductivo, género, de los que habla en el capítulo 4, sobre todo, de forma fácil y comprensible, para llegar al mayor número posible de personas. Igual de sólida es toda la aproximación a las diversas metodologías que expone y describe en los diferentes capítulos donde repasa muchas de las actividades y espacios que han sido negados a las mujeres, como ella dice, sencillamente porque no encajaban con el discurso establecido. Explica cómo se investigan las huellas de manos o las huellas dactilares para analizar autorías de las pinturas rupestres; nos descubre cómo la bioarqueología se ha convertido en una gran aliada (estudios osteológicos, análisis del esmalte dental, ADN, análisis de isotopos, etc.); nos da a conocer todos esos vestigios que podemos contrastar tomando en consideración la etnografía, entre otras disciplinas.
Uno de los puntos fuertes de esta obra es su forma de narrar, con un estilo claro, ameno y sencillo que posibilita una lectura fluida. Interpela a su lectora e incorpora aspectos autobiográficos y bastantes guiños de humor, que la hacen cercana a quien la está leyendo.
La otra gran fortaleza es su estructura interna. Tras un sugerente prólogo y una introducción, en los 19 capítulos que la componen, podemos diferenciar dos partes centrales. En la primera, hasta el décimo, nos sitúa a las mujeres en espacios que tradicionalmente se les han negado, aportando los datos científicos para ello. La segunda acomete temas que siempre han estado ahí, pero no se han hecho visibles al no considerarlos importantes para entrar en el relato histórico, lo que nunca se nos ha contado: cuidar, parir, amamantar, alimentar, sanar. Cierra con una evocadora conversación sobre el proceso de elaboración de una imagen del proyecto Pastwomen y unas reflexiones finales. El libro concluye con un interesante apartado de referencias bibliográficas comentadas, muy útil, y un emotivo apartado de agradecimientos.