Ana Verdú Peral es la directora del Archivo Municipal de Córdoba. Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Córdoba y titulada en Archivística por el Instituto Andaluz de la Administración Pública, su labor profesional le ha llevado a trabajar en un buen número de Archivos Municipales de la provincia de Córdoba. Ha trabajado también en el Archivo Histórico Provincial de Córdoba y fue directora del Archivo de la Diputación de Córdoba entre 1990 y 1992. Lleva treinta años al frente del Archivo Municipal de Córdoba. Asegura que uno de los grandes cambios experimentados por los archivos en democracia es que han dejado de ser únicamente un servicio histórico para investigadores para ser un servicio ciudadano.
¿Qué le llevó a hacerse archivera?
Dos motivos: uno excluyente, no querer dedicarme a la enseñanza. Otro, atrayente: la fascinación que me produjo el contacto con los documentos a través gracias a una beca de Diputación de Córdoba para trabajar en los Archivos Municipales de la provincia.
¿Podría resumir las funciones que cumple un archivo en la actualidad?
Gestión documental en todo el ciclo de vida de los documentos, que comprende, de un lado, el servicio a la propia institución: pautas de organización, clasificación y descripción a las oficinas, transferencias de expedientes tramitados, alta en inventario y catálogo, custodia, puesta a disposición (consulta y préstamos administrativos) e informes. Y de otro, el servicio al público (ciudadano e investigador): puesta a disposición on line de inventarios, catálogos y documentos, atención virtual y presencial en sala de consulta, informes, actividades de dinamización virtuales (redes) y presenciales (visitas guiadas, atención a colectivos, exposiciones, coloquios, conferencias).
¿Qué características tiene el archivo que usted dirige? ¿Qué lo singulariza?
Como cualquier Archivo Municipal lo caracteriza el ser un servicio público de una institución que hunde sus raíces en el Medievo y que pervive en la actualidad. En consecuencia custodia y sirve documentos históricos y administrativos, y sus usuarios son tanto ciudadanos que hacen uso del Archivo para la defensa de sus intereses como investigadores.
¿Usted afirma que los archivos no son reductos del pasado. ¿Por qué lo dice?
Por el motivo arriba expresado, y esta afirmación se ha visto revalidada por toda el corpus de Normas Técnicas de Interoperabilidad de la Administración Electrónica (NTI), en las que la Gestión Documental y el Archivo Electrónico son requisitos axiales.
¿Cuáles son los documentos más consultados o demandados de sus fondos?
Para los ciudadanos (usuarios interesados en la acepción legal) las series de: expedientes de licencias de obras, licencias de aperturas de establecimientos y colecciones fotográficas.
Para los investigadores: Libros de Actas Capitulares, Padrones Municipales, Ordenanzas y Reales Provisiones.
¿Cuántas consultas de la ciudadanía y de los investigadores atienden al año?
Según los datos estadísticos de 2021, atendimos 3.912 consultas presenciales y 288.617 consultas web.
Desde hace años, muchos archivos andaluces llevan a cabo programas divulgativos de difusión de sus fondos. ¿Podría decirnos algunos?
Exposiciones urbanas (en vía pública) para difusión de fondos documentales y fotográficos. Facebook e Instagram para difusión, principalmente, de documentos audiovisuales (Archivo de la Televisión Municipal) y fotográficos.
¿Qué retos tiene su archivo por delante?
La puesta en marcha del Archivo electrónico institucional y la implementación de la Administración electrónica.