Una gran exposición reúne en Sevilla un total de 66 piezas relacionadas con el rey Sabio, entre las que destacan el ataúd de Fernando III, uno de los tomos de la Biblia de Pedro de Pamplona que perteneció al monarca y una completa colección de privilegios rodados.
El rey Alfonso X consideraba a Sevilla como "una de las nobles et mejores ciudades del mundo" y, durante su reinado, sentó las bases y los cimientos de la ciudad actual. 770 años después de su proclamación como rey, la exposición Alfonso X y Sevilla, que puede verse hasta el 22 de enero de 2023 en el Espacio Santa Clara de Sevilla, repasa la especial vinculación que tuvo el monarca con esta ciudad, así como su legado.
La muestra, con la que concluyen los actos conmemorativos del 800 aniversario de su nacimiento, recoge un total de 66 piezas entre las que se encuentran el ataúd original de Fernando III (padre de Alfonso X), datado en 1252, pero renovado en el último tercio del siglo XVI; o uno de los dos tomos de la Biblia de Pedro de Pamplona, que el rey legó a su hijo Sancho IV. Asimismo, por primera vez, se exponen unos pequeños sellos de cera, protegidos por papel, de varias de las numerosas villas que pertenecían a Sevilla, como Alcalá de Guadaíra, Aroche, Constantina, Aznalcázar, Cazalla de la Sierra o Cumbres de San Bartolomé del Puerto.
No obstante, atendiendo a su valor histórico, destaca la completa colección de privilegios otorgados por Alfonso X a la ciudad, que constituyen el origen de su gobierno que, en la actualidad, se conservan en el Archivo municipal. Entre ellos sobresalen tres privilegios rodados, que llevaron sello de oro, en los que el rey confirmó el Fuero de Toledo a la ciudad y delimitó el amplio término municipal que perteneció a la ciudad de Sevilla.
Comisariada por la catedrática de Ciencias y Técnicas Historiográficas en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla, Pilar Ostos —que ha contado con la asesoría científica de los profesores y especialistas en Historia Medieval Antonio Collantes de Terán y Mª Antonia Carmona, y del jefe del Servicio de Archivo, Hemeroteca y Publicaciones del Instituto de Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS), Marcos Fernández—, la exposición incide en la decisiva participación del monarca en la configuración de la nueva ciudad. Y es que él fue el encargado de repartir y repoblar los territorios adquiridos y el impulsor de la nueva sociedad sevillana, tal y como demuestran cada uno de los cinco ámbitos en los que se articula esta propuesta expositiva: el rey, el Concejo, el territorio, la ciudad y la sociedad.
En el primero de ellos, centrado en la figura del rey, se recoge su genealogía y la cronología de su reinado, destacando las fechas en las que estuvo en Sevilla y los hitos de su mandato. Es en este apartado donde se muestran el mencionado ataúd de su padre, Fernando III, y el tomo de la Biblia de Pedro de Pamplona, que quiso que quedara en la catedral. Destacan también en este ámbito sus aportaciones a la cultura, con la elaboración de algunos códices como las Cantigas de Santa María, Libros del ajedrez, dados y tablas o parte de Las Siete Partidas, que fueron realizados en el scriptorium del Alcázar de Sevilla.
Pendón de San Fernando.
Privilegio rodado (siglo XIII).
Retrato idealizado de Alfonso X el Sabio, por Joaquín Domínguez Bécquer (siglo XIX).
Muestra en el Espacio Santa Clara.